viernes, 29 de marzo de 2013

La intimidad como espectáculo - Paula Sibilia




"La vorágine industrialista habría atropellado las condiciones que permitían la narratividad en el mundo premoderno, un entorno arrasado por el frenesí de las novedades: con un aluvión de datos que, en su rapidez incesante, no se dejan digerir por la memoria o recrear por el recuerdo. Esa aceleración habría generado una merma de las posibilidades de reflexionar sobre el mundo, un distanciamiento con respecto a las propias vivencias y una imposibilidad de transformarlas en experiencia.
Antes, mucho antes, era diferente. Las viejas artes narrativas exigían una entrega total y una distensión en la escucha, un don de oír íntimamente ligado al don de narrar, un grado de calma y sosiego emparentado con el sueño, en el cual flotaba cierto olvido de sí mismo. Algo que en aquel universo premoderno era perfectamente posible, pero que hoy se vuelve cada vez más raro: una disposición del cuerpo -y del espíritu- que radica en el extremo opuesto de la tensión, la ansiedad y la velocidad que propulsa nuestro ser en la contemporaneidad." Paula Sibilia "La intimidad como espectáculo" p. 48