sábado, 5 de mayo de 2012

Sobre "Caracas, ciudad de despedidas"


Lo que más me aterra de este video es la ausencia absoluta de "el otro". Hago un video sobre la manera de ver el mundo que tenemos mis amigos y yo, lo musicalizo con alguna banda "indie" nacional, lo llamo documental y lo subo a YouTube. Listo. Ya hice patria.
Esa vaina es onanismo intelectual y flojera de pensar.
Y eso también es nuestra culpa por no haber podido (a pesar de los esfuerzos desde un aula o desde un blog) entender y luego contar el país en al menos varias de sus infinitas dimensiones.
Pero realmente en lo que no puedo parar de pensar es en que estos chamos son los hijos de la chica plástica con el muchacho plástico que no juegan con niños de color extraño, o de una generación de padres que se conocen toda la Av. Urdaneta porque salieron de Catia, pero sus hijos no se sienten capaces de atravesar la frontera de Plaza Venezuela. Su relación con la ciudad, por no hablar del resto del país, es excesivamente limitada, pero lo peor es que la consideran suficiente para emitir juicios.
Si esa es su relación con la ciudad no quiero pensar en su relación con el conocimiento. La falta de educación (educación para la vida, herramientas para entender y convivir con los otros) no sólo genera pobreza, violencia, malandros y embarazos precoces. También individuos atemorizados y soberbios que no se atreven a romper los esquemas con los que crecieron.
Hay escenas muy fuertes, como el comentario facho-naif del origami, pero para mi la más aterradora es la de la chica que baja el vidrio del carro y le grita a Caracas "eres una mierda", sin darse cuenta que ella misma está reflejada en el retrovisor.