viernes, 19 de agosto de 2011

Reto #30libros Día 7: Uno muy divertido

 

Iba a escribir sobre Ignatius Reilly pero voy a escribir sobre Óscar Wao, la antítesis del latinlover estereotipado, la vergüenza de Porfirio Rubirosa. Gordo, bajito, nerd, freak, torpe, rarito, virgen, Óscar es un hijo de inmigrantes dominicanos que huyeron de la dictadura de Trujillo. De padre escurridizo, madre dominante y hermana lince: pobre Óscar.

  “¿A quién coñazo había estado tratando de engañar? No sabía bailar, no tenía plata, no vestía bien, no tenía seguridad en sí mismo, no era buenmozo, no era europeo, no estaba rapando con ninguna isleña, y después de haber pasado una semana entera escribiendo y (vaya ironía) haber rechazado como cincuenta veces la oferta de sus primos de llevarlo a una casa de putas, Óscar se enamoró de todos modos de una puta semijubilada. Se llamaba Ybón Pimentel. Óscar la consideró el comienzo de su verdadera vida”.
Aunque no se ve envuelto en las situaciones absurdas y desesperantes de Ignatius Reilly, Junot Díaz convoca la risa en torno al lenguaje. Autor dominicano-americano que escribe con un pie en el Caribe y otro en el Bronx, usa un humor grueso, ágil, directo, como un jab. Es la joda, el chalequeo, la palabrota. 

Me encanta su slang, su spanglish preciso, sus referencias a la cultura pop, sus deferencias a la cultura latinoamericana y su profundidad. Porque en medio del brollo y de las carcajadas, hay momentos en los que sospechas que te estas involucrando, que hay algo familiar en todo esto. 

Los recreos en el liceo viendo desde la banca el trayecto de la pelota de voleibol en el aire sin animarte a jugar, la primera vez que alguien tomó con sus manos tu cintura, las veces que no funcionó, tu mausoleo de batallas perdidas, tus libros llenos de arena en las vacaciones familiares. Saberse diferente, querer pertenecer, dejar de intentarlo. Óscar no sólo es el muchacho nerd al que molestaban en clase, también es el muchacho nerd que comparte con sus amigos un meme de treinta libros para leer según la ocasión.

Curiosamente, Ignatius Reilly y Oscar Wao comparten su obesidad y algunas neurosis como las libretas de apuntes, mientras que John Kennedy Toole y Junot Díaz comparten el premio Pullitzer.

No hay comentarios: