sábado, 13 de agosto de 2011

Reto #30libros Día 3: Uno que sea un placer culposo



En esta casa se cree en infusiones herbales para el dolor de vientre, en la cebolla morada con miel para la tos, en tomar aceite de oliva en ayunas o brebajes impronunciables para la tensión arterial. Por eso, cuendo en los lejanos 90`s se empezó a hablar de la relación entre las enfermedades o afecciones corporales con las emociones, no volvimos a ser las mismas.
 
Mis hermanas y yo no tenemos dolores de cabeza, tenemos “asuntos de aceptación por resolver”. Cuando nos arde la garganta buscamos “eso que nos cuesta decir” y la manera de soltarlo. No aceptamos ir al quiropráctico hasta no haber pasado revista al estado de cuenta de nuestros sentimientos de culpa alojados en la espalda.

Así las cosas, “Usted puede sanar su vida” de Louise L. Hay, más que un placer culposo es una biblia de la sugestión a consultar cada vez que nos aqueja una dolencia. Leemos el diagnóstico, repetimos la afirmación que nos recomiendan como un mantra, luego salimos al mundo a profesar lo aprendido de autosanación emocional con una seguridad aterradora: “ese dolor de estómago son rencores hacia tu padre, háblame de tu infancia”. Hay quienes nos miran rarito, todos los demás nos quieren tanto que deciden dejarlo pasar con una mirada de complicidad parecida a la resignación.

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