jueves, 1 de julio de 2010

Los perdedores de premios


Cuando uno de nosotros, los perdedores de premios, decide no serlo por más tiempo, eleva la voz y dice “quiero ganarme esa cesta con productos de Vichy”. Entonces un Dios bueno, de los que no abundan, se asoma y dice: “okey, pero eso nada más.”

Porque el estatus de perdedor de premios es como la virginidad.  Una vez que te ganas el juego de cuchillos Jin Sung en la rifa del colegio de tu sobrina, a quien le compraste el talonario completo,  olvídalo. No va más. No podrás decir sin mentir “yo nunca me gano nada.”

Ni hablar de las rifas de material pe o pe. ”Okey, te ganas la gorra con el estampado Polar, pero hasta aquí”, dice el bueno de Dios. Es así como miles de ex perdedores de premios se pasean con por la vida con un llavero de Malta Regional guindándole del bolsillo.

El caso de los ganadores de carros y apartamentos es otra cosa. El primer impulso es pensar que  se trata de rifas amañadas, fraudulentas, turbias, bien cochinas. El segundo es invocar a la tragedia de la mano de ese dicho tan pavoso (abuela, por qué) de que lo que fácil llega, fácil se va: “¡Exprópiese! que igual se lo ganó en una rifa.”  

Pero estos ex perdedores son, en realidad, admirables ahorradores de deseos. Siempre decían “perro” o repetían deliberadamente un número cuando se rifaban carritos a control remoto en los cumpleaños de sus primos en el Parque del Este. ¿Quién quiere un estuche de maquiclub cuando puede esperar a crecer para ganarse un viaje para dos personas a Paris con sólo mandar su número de cédula al número que vea en pantalla y contestar la pregunta de la trivia? Es así como estos capitalistas de fracasos obtienen, finalmente, lo que tanto habían deseado. Hay quienes incluso canjean todos sus haberes por un Rosebud. Se han visto casos.

Mi hora más feliz llegó a los 24 años, dos meses y cinco días de vida. No quería ir, pero había quedado con las amigas. Y bueno, nada, que aquí estoy, no voy a tomar, creo que me voy temprano, mira aparecen los mensajes del #twiteq en la pantalla, marica qué arrecha esa cesta de productos, ¿te inscribiste en la rifa?, no, corre pues. Gordo, porfa dame un cartoncito para la rifa que ***quiero ganarme esa cesta con productos de Vichy.***

Justo en el año de mi vida cuando muchos esperan que me convierta en propietaria de algo distinto a zapatos, libros y tazas para café que colecciono de los viajes, llego a mi casa borracha de la felicidad, cargando con más de treinta cajitas contentivas de potajes milagrosos que me estacionarán, al menos por un año, en este aspecto de mi edad cronológica.

No es un carro, ni un apartamento, mucho menos es Paris. Es mi versión adulta del maquiclub. Lo siento compañeros de logia, así me despido de ustedes, no me pude resistir.

(Mela) Nina, la que “casi” nunca se gana nada.