martes, 9 de noviembre de 2010

(No)Normas

Me pidieron escribir sobre la cortesía en la web. Esto fue lo que resultó. 
Gracias a Mariana porque es un sol y a Libre, por libre. 

Normas de conducta 2.0
¿Existe algo como un “Manual de conducta 2.0”? ¿Somos educados en la red? ¿Hay maneras “correctas” de comportarse? Esto no es un intento de respuesta, esto es una invitación a la libertad

Hay un momento en el primer grado de educación básica en el que los niños memorizan las normas que instintivamente los han acompañado desde que aprendieron a comunicarse en casa. Parece fácil, repasemos:
Mirar a la persona que habla
Usar un tono de voz adecuado
Expresarse de forma clara y sencilla
Prestar atención a quién habla
Esperar su turno para responder
De acuerdo con la promesa de la educación formal, esto debería ser suficiente para garantizar adultos socialmente funcionales, conversadores respetuosos y eficaces, capaces de evitar o resolver malos entendidos. Hasta que un día, una empresa repleta de adultos que aprobaron satisfactoriamente el primer grado decide prohibir el uso de smartphones durante las reuniones de trabajo porque sus empleados, vista fija en el celular, son incapaces de mirarse a la cara. 
Si bien es cierto que la tecnología al servicio del hombre ha derivado en algunos casos en el hombre al servicio de la tecnología, contrario a lo que muchos apocalípticos podrían afirmar, la culpa no es del teléfono celular, el iPad, Facebook, Twitter, o “el fulano internet”. 
El uso de la tecnología y de las redes sociales, cuyo concepto ha ido restringiéndose desafortunadamente a las plataformas tecnológicas que las sostienen, son el reflejo de nuestro comportamiento social fuera de la web. 
Lo que ocurre al abrir una cuenta en una red social en internet es una reedición de ese momento estelar de nuestra niñez en el que descubrimos por primera vez que no estamos solos. A ese pensamiento sobreviene inmediatamente otro: `estamos rodeados´. Pero una vez superada la ansiedad inicial comenzamos a hacer lo que mejor sabemos, relacionarnos con otros seres humanos bajo normas que nos son naturales.
El reforzamiento del YO, tan común en estas formas de relacionarnos, nos invita a compartir quién soy, a qué me dedico, cuáles son mis gustos, quiénes son mis amigos, dónde estoy. Pero también, y sobre todo, a recibir esa información de miles de otros como yo. No en vano la experiencia más enriquecedora para muchos usuarios activos de la red ha sido poder escuchar al mundo. Pero, en esta gran conversación global el ruido puede llegar a ser ensordecedor. 
¿Hay una manera “correcta” de conversar, para no generar malos entendidos o confusiones? Existen acuerdos mínimos de convivencia on y off line como citar las fuentes, tratar con consideración al lenguaje y respetar las opiniones ajenas[1]. En grupos donde el conocimiento es ampliamente valorado el plagio es inaceptable, expresarse con claridad ayuda y -en aras de la pluralidad que la caracteriza- las prohibiciones son mal vistas.  
Por eso resulta paradójico que en comunidades tan dinámicas y teóricamente autoreguladas como las 2.0 haya intentos de “normalizar” o “estandarizar” los usos con decálogos de comportamiento que vulneran el espíritu de libertad que acunó el nacimiento de internet. 
Haga esto. No haga lo otro. Siga a fulanito. No siga a este otro. Acepte esta aplicación. Etiquete sus fotos, menos las de traje de baño. Luzca accesible pero no disponible. No se retrate en grupo. Sea usted mismo. No tanto. Esfuércese por ser natural. Use folcsonomías. Cree un hashtag viral. Recomiende contenidos. Haga #followfriday. Twittee un poco más, no sea tímido. Espere, tantos tweets abruman. Siga si lo siguen. No siga si no lo siguen. Revise quién lo bloqueó y vénguese. Siga a los populares. No, mejor siga a los “alternativos”. Jamás suba su currículo original a la web `uno nunca sabe´. Actualice su currículo en línea con frecuencia, `uno nunca sabe´. Haga periodismo ciudadano. Primero léase el manual. Abra un blog. Escriba mínimo una vez a la semana. Si quiere crear empatía, escriba siempre. Pero para actualizaciones diarias utilice Tumblr. Siga los siguientes pasos para ganar audiencia. Responda los comentarios. Trace una ruta de contactos influyentes. Diga que todo le gusta. Tenga algo de criterio. Critíquelo todo. Retwittee al Dalai Lama. 
¡Cristo santísimo! Qué agotador 
En vista de que el hombre contemporáneo no puede saltarse el tráfico en la hora pico, ni burlar la muerte, al menos debería poder manejar sus redes sociales con autonomía y decisiones basadas en sus principios éticos, sin responder a cánones, disfrutando su estadía en las redes mientras dure, sin olvidar mirarse a los ojos y decir por favor o gracias.


[1] Si usted es un troll obvie este mensaje.
Troll: “es la unidad más solitaria e idiota de las redes, pero se comporta como masa sigloveinte: al perder la identidad tira piedras y ladrillos contra todo, anula el diálogo, incendia la idea.” Hernán Casciari (2010)

4 comentarios:

ALMASY dijo...

Muy bueno tu articulo.

No es algo que se puede considerar un problema, es simplemente la situacion actual, no creo que cambie, simplemente evolucionara a algo peor, o quizas mejor

Varo's dijo...

Un poco más cierto y morimos jejeje.
Es agotador tratar de complacer al mundo 1.0 y ahora, eso se traslada al 2.0. ¡Me niego! ¡Que viva la libertad!Siempre.

Muy bien dicho, Mela.

La Perfecta dijo...

¡Júrame que las dos usamos la expresión "al contrario de los apocalípticos que opinan..." en un texto en la misma semana!
(inserte aquí la canción de moda: y yo y que quéeeeeee? noooo!...)

Ahora júrame que citaste a Casciari como si fuera una enciclopedia.
(sigue aquí la canción: ...demasiado)

Desde que Twitter me dijo que eres similiar to me, acepté la omnipotencia de las redes. Esa gente lo tiene todo muy claro.

Ah sí, me encantó el artículo y eso.

PS: si no entendió nada vaya a ver este video http://www.youtube.com/watch?v=sjJMHRXHnM0

Yimmi dijo...

Hay una especie de Manual de Carreño WEB. Es como una hoja de estilo sobre el cómo escribir en Internet. La mayoría son cosas "casi" de sentido común, tales como NO ESCRIBIR EN MAYÚSCULA SOSTENIDA PORQUE PARECIERA QUE TE ESTUVIESE GRITANDO (DISCULPA EL TONO, ERA PARA DAR EJEMPLO).

Hay otras "normas" que se dan casi por inercia, sin habernos puesto de acuerdo, como por ejemplo la q ns prmit scrbr sin pararl mucho a la ortogrfia porq ncsito ahorrar kractres en SMS, pero no puedo aplicar lo mismo con los 140 caracteres de Twitter porque la comunidad me va a señalar y me GRITARÁ EN EL OÍDO HASTA QUE CORRIJA MI FORMA DE ESCRIBIR.

En fin, que sí, pero no, pero a lo mejor y tal tu sabes. Que las normas, cuando son acuerdos implícitos son perfectas, pero si las intentas llevar a un papel (o una hoja de Word, o un PDF) para estandarizarle el beta a los demás, entonces mejor que no pao, bájale dos y bórralo.