jueves, 22 de abril de 2010

Lee esto, por favor

De unos meses para acá he utilizado mi Gmail con espíritu de agencia de noticias. Contenido chévere que consigo, contenido chévere que reenvío a mis amigos.

Enemiga de la filosofía del spam, he procurado que las listas de destinatarios sean siempre breves y distintas, completando mentalmente la frase "creo que le puede gustar a" basado en mi experiencia personal con ellos o en los datos que van dejando, como migajitas de Hansel, en sus redes.

Una de las preocupaciones recientes acerca de Internet es qué hacer con tanta información. El miedo es que en unos años -probablemente apenas unos meses- estemos tan infoxicados que nuestra capacidad para profundizar o abarcar temas, se vea seriamente comprometida.

Por ello comparto con ustedes este descubrimiento que para mí, como el agua tibia, ha sido revelador: el acto de recomendar un contenido debe ser personalísimo e intransferible. Como la cédula.

Recomendar un libro, un texto o un video, es rescatar eso que se perdió con las cadenas –todas ellas-: pensar en quien recibe como una persona, no como una masa informe, y hasta allí no llega un lector de feeds (Bloglines, Netvibes) o un marcador de contenidos (Delicious, Digg)

Por ejemplo, toma unos minutos en el timeline o el blog de @LaPerfecta darse cuenta que le gustan Los Beatles, los acentos y la barbas ralas, pero un seleccionador de contenido creado por un geniecillo informático de 16 años, probablemente le llene el correo con publicidad de barberías en Liverpool

Ser seleccionador personal de contenidos digitales podría convertirse en un oficio tan noble como el de librero*. Para nada lucrativo, porque el que le cobra a los amigos se arruina, pero muy satisfactorio.

Utilizando la manoseada metáfora del “mar de información”, la labor sería sumergirse más allá de los restos aceitosos y los peces deformes, para conseguir perlas. Aunque, debo decir, no todos los contenidos son una obra de Steinbeck o tienen propósitos de cambiar el mundo. Hace semanas, estuve rastreando éste videoclip del Leprechaun in the hood* sólo para enviarlo a mis amigos con un párrafo que contenía la frase “películas de Charly Sheen.” No tenía ningún sentido. Fue increíblemente divertido.

Cada cosa que envío genera una reacción distinta, es maravilloso. Además, mis contactos consentidos, también empiezan a enviarme links pensando en lo que me gustará o lo que podría serme útil. De a poco, confío, vamos creando una microred basada en la confianza, el cariño y la diversidad de gustos. Tiene mucho de observación, de detalles. Es un trabajo manual, sin límite de tiempo, sin presiones por agradar. Es alfarería de información y me encanta pensar que así será el futuro.

*seguramente alguno me dirá que ya en Taiwan lo han implementado con éxito, pero, les advertí que hablaríamos del agua tibia.

** Publicado en Twitter por @Reindertot

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerda mi correo para todas estas curiosidades curiosas que recoges a diario y que, como tu colección de palabras raras, tanto me interesan...

Naya...

Varo's dijo...

Si, por favor no nos cobres por la info que nos mandas jejeje, pero ya hablando en serio, me encanta el arte que desarrollas topándote y buscando info que hacen los días más interesantes y el cerebro un mundo menos estrecho.

Sigue con esto y con la palabra by BB PIN! esas son excelentes prácticas, bien recibidas por la mayoría.

Un abrazo
V

DINOBAT dijo...

Buen blog, estuve un rato leyendo...

DINOBAT dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Perfecta dijo...

Me siento toda una celebridá al ser usada como ejemplo en este post :)
También debería sentirte transparente y predecible pero eso no nos importa

Me encanta recibir información especializada en... mi!

Gracias!

PD: si te encuentras una galería de fotos tipo "argentinos sexy con barba" ya sabes a quién pasarle el link ;)

La Perfecta dijo...

correción: "sentirme"