jueves, 30 de abril de 2009

Hippies ( y IX)

"Para el otoño de 1967 se calculaba en dos millones el número de adheridos al pensamiento de la negación: “no a la sociedad, no a la automación, no al falso intelectualismo y a las universidades que parecen fábricas, no al american way of life.”* Sin embargo, algo había cambiado. “El tiempo de los God`s finding drugs ha evolucionado. Ha llegado el de los traficantes (…) En las ciudades se acentúa una decadencia brutal que borra hasta el encanto del pasado. Algunos se visten durante el día como hippies y, al caer la noche, vuelven a sus cómodas habitaciones en uno de los buildings nuevos del Golden Gateway Center. Otros vienen sólo para el fin de semana en busca de aventuras y de chicas hippies.” (Lancelot, 1969, p.162)

En forma paralela, Ashbury sufre la invasión comercial “el mundo de la publicidad y los negocios va a apoderarse de esta especie de paraíso. Atraídas por la oportunidad, firmas importantes se han puesto a fabricar sombreros hippies, camisas indias, túnicas hindúes, vasijas mayas y telas psicodélicas. ¡Cualquier cosa! En los music-halls, los teatros y los cinematógrafos no se ven más que revistas y documentales explotando el mito del L.S.D, el Flower Power, los Hippies-children y el amor psicodélico. Al deformar y corromper una aventura que fue una de las más prometedoras de la juventud de postguerra, la sociedad ha tomado su desquite.” (Lancelot. 1969. p.164)"



* Randall, M. (1968) Los hippies, expresión de una crisis. México. Ediciones siglo XXI. p.10

jueves, 23 de abril de 2009

Hippies (VIII)

"En el caso de los hippies, los principios contraculturales son la base misma del fenómeno: rechazo al encorsetamiento burgués, libertad absoluta, búsqueda de nuevas sensaciones. Curiosamente, los hippies fluctúan entre la defensa de las libertades individuales y la convivencia comunal."

Nina (2009) Trabajo en elaboración. p.8

martes, 21 de abril de 2009

Hippies (VII)

"Probablemente, ninguna de las 28.000 almas congregadas ese 6 de octubre de 1966 en los campos de golf del Golden Gate Park en la ciudad de San Francisco imaginaba que al movimiento hippie, esa ola dulce a la que se habían subido, le restaba a penas un año de buena salud.
Ese primer Human Be In, la reunión más grande de jóvenes floridos en Estados Unidos hasta entonces, puso a los hippies en el mapa de la opinión pública y desentrañó las claves de una pregunta que se venía haciendo la clase media norteamericana: ¿dónde están nuestros hijos?"

Nina (2009) Trabajo en elaboración. p.1

domingo, 19 de abril de 2009

Hippies (VI)

Anécdota en el despacho de un administrador de un digger. "Entra un grandote de unos treinta años, sonrie, deposita un sobre marrón y se va silbando una tonada del Grateful Dead. El sobre contiene dos mil ciento cincuenta dólares. Este hippy es un joven pintor que está comenzando a cotizarse. Vuelve de Oakland, una ciudad vecina donde tiene amigos coleccionistas. Ha vendido, como todos los meses, unas diez telas y todo el dinero ganado es su contribución a la comunidad hip en la que vive.Ya te dije que están todos locos. Es quizás en esta etapa felíz y fecunda que la hippie way of life vive su época de oro coronada con el increíble Human Be In del 14 de enero de 1967, que atrae entre 30.000 y 50.000 personas en los campos de polo del Golden Gate Park."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 105

sábado, 18 de abril de 2009

Hippies (V)

"Era necesario, a fin de aplicar los principios generales del movimiento, ayudar, alimentar y vestir a todos aquellos que llegaban con un ritmo de, a veces, trescientos por día. Fue entonces cuando uno de ellos, Emmet Grogan, concibió la idea de los diggers. Se trataba de una especie de consorcio de ayuda mutua hippie. Grogan había pensado sobre todo en los diggers ingleses del siglo XVII, un pequeño grupo de paisanos místicos y socialistas de corazón, que habían imaginado para vivir más felices un sistema de granjas comunitarias. Cuando un periodista hace alusión al comunismo, Emmet Grogan protesta: "Esto no es comunismo. No tiene nada que ver. Los dirigentes comunistas se incautan de la libertad a cambio de sus bondades. Nosotros, no."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 104

viernes, 17 de abril de 2009

Hippies (IV)

La Ciudad "Los indios huyeron, pero dejaron sobre estas colinas millares de vibraciones que han hecho de San Francisco el lugar predilecto de los poetas y de las revoluciones espirituales (...) En estas calles que se tuercen caprichosamente, entre esta población amable, en esta Montmartre permanente, habrá de nacer, vivir y morir el primer movimiento hippie."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 58

miércoles, 15 de abril de 2009

Hippies (III)

"Insensiblemente, los hippies se han liberado de ciertas influencias. La de la NewLeft universitaria (Nueva izquierda norteamericana) que, al comienzo de 1966 había esperado anexarlos a su movimiento reivindicador. Estos compañeros socialista, promarxistas en muchas oportunidades, pierden el tiempo."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 102

lunes, 13 de abril de 2009

Hippies (II)

"¿Han olvidado realmente que pertenecen a la élite de uno de los dos paises más grandes del mundo? ¿O quizás es, justamente por eso, que son diferentes? ¿Cuántos entre ellos, serán devorados por la Máquina? ¿Y que harán con su mística, sus floridos collares, cuando se integren en las filas y se conviertan en esquemas, en profesores, en personas responsables? ¿Recordarán cuánto han deseado con tanto ardor?"

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 61

jueves, 9 de abril de 2009

Hippies (I)

(…) en torno a 1950 nació una literatura que descubrió las nuevas costumbres y las nuevas preocupaciones. En los libros se comenzó a hablar de marihuana y de heroína, de hashish y de mescalina. En 1954 se prohibió la distribución de un inocente libro de cocina de Alice B. Toklas solamente porque en una de las numerosas recetas se consignaba entre los ingredientes un poco de hashish; “úsese –dice la autora- en días tristes de lluvia”.

PIVANO, F. (1975) Beat, Hippie, Yippie. Del underground a la contracultura. Ediciones Jucar. Madrid. p.23

miércoles, 1 de abril de 2009

Locos

Hoy la locura se sentó a mi lado en el autobús. Vestía camisa de cuadros azules, tendría casi 60 años en la tierra y un paquete de dos plátanos maduros envueltos en papel. El primero lo devoró, auténtico, mientras arrojaba las conchas a la calle, típico. El segundo lo mordió con cierta desesperación, y lo desechó a medio comer, en la misma dirección anterior. Justo antes me había pedido que lo guardara en mi bolsa para cuando llegáramos a la casa. No tuve que mirar sus ojos para saber qué tan lejos estaba.

***

Desde afuera del autobús se ven caer las sobras directo de la ventana. Una, dos, tres cáscaras ¿de plátano? Pudiera ser un gesto trasgresor si no estuviera acompañado del temblor en las manos del anciano. Una y otra y otra vez, entrelazadas, las manos bailan, se consuelan. Vuelve a engullir un plátano y una, dos, tras cáscaras se ven caer, con él, en algún abismo.

***

- Guárdalo en la bolsa para comérnoslo en la casa

- No señor, ésta es mi bolsa, eso es suyo

-

Él no entiende, se avergüenza, engrana las manos, baja la cabeza.