En forma paralela, Ashbury sufre la invasión comercial “el mundo de la publicidad y los negocios va a apoderarse de esta especie de paraíso. Atraídas por la oportunidad, firmas importantes se han puesto a fabricar sombreros hippies, camisas indias, túnicas hindúes, vasijas mayas y telas psicodélicas. ¡Cualquier cosa! En los music-halls, los teatros y los cinematógrafos no se ven más que revistas y documentales explotando el mito del L.S.D, el Flower Power, los Hippies-children y el amor psicodélico. Al deformar y corromper una aventura que fue una de las más prometedoras de la juventud de postguerra, la sociedad ha tomado su desquite.” (Lancelot. 1969. p.164)"




