lunes, 14 de diciembre de 2009

Mesa para una


Era lunes y hacía hambre. Llegué a la barra del local de sushi con la intención de comprar comida para llevar, pero de repente se me antojó el buen clima y la vista, entonces pedí una mesa.

-¿Tu sola? –preguntó el mesonero.

-Si –respondí.

Entonces sucedió. Fue casi imperceptible. Un destello de sarcasmo en el rabillo del ojo, un conato de sonrisa. El tipo, acompañado de todo el machismo que alguna vez le enseñaron en su casa, me estaba juzgando… por sola.

Es un hecho que todos juzgamos. Es nuestro deporte sociológico favorito. Yo, por ejemplo, repruebo abiertamente a las Blanca Ibáñez de mi época, envueltas en animal print e imitaciones de Cartier, tampoco soporto a las reporteras de televisión (con honrosas excepciones) y estoy acostumbrada a que me mal miren por casi cualquier cosa, pero jamás me había sentido tan desorientada como cuando buena parte de la cocina me miró de soslayo al recibir la orden de una mesa para una… una sola.

Espera, ¿en qué año estamos? ¿Hace cuánto de Simone de Beauvoir? Era humillación combinada con una arrechera extraterrestre, de esas dérmicas, en las que no entiendes nada.

Con razón a algunas mujeres les cuesta tanto disfrutar de la soltería o zafarse de relaciones inmundas. No todo el mundo, lo digo en serio, está listo para ese golpe de estado al autoestima.

Por eso debería repetir ese ejercicio más seguido. Porque ya es suficiente vivir con todos los miedos que nos circundan, como para soportar la cara de idiotas de unos tipos que se quedaron en el siglo XIX arreando la carreta del subdesarrollo. Porque un hombre comiendo solo es un ejecutivo y una mujer en lo mismo es una despechada-divorciada-solitaria-brujasinamigas. Sé que esto último sonó a feminista trasnochada que nunca se depila (¿ven? yo juzgo), pero hay que ir preparando el camino para que a las sobrinas y a las hijas no les pase lo mismo. Para que puedan ir a un bar con unas amigas sin que los hombres del local se sientan con el derecho de interrumpir su conversación para levantárselas*. Procurarles un mundo donde el “mejor solas que mal acompañadas” no sea una quimera, donde puedan disfrutar de sus pensamientos, del clima y de la vista sin que ésto les traiga un mal rato o una burla en la comisura de los labios de un troglodita.



*basado en hechos de la vida real.

7 comentarios:

DINOBAT dijo...

El Planeta no aprende, hay países que no aprenden, hay humanos que no aprenden...lamentablemente el rancho es mental...

Euroactiva dijo...

Hola, queria invitarte a que agregues tu blog a planetavenezuela.com.ve
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego

Joaquin dijo...

Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
Saludos -comunicate-

Xio dijo...

vaya... no soy publlicidad... jejejeje esta excelente el post... jejejeje vaya que razon tienes muchacha..! bueno bueno bueno

Anónimo dijo...

No has perdido tu agudeza, ni tu ilimitada energía que le aplicas a la redacción que te apasiona por indignación… ahora solo debes preguntarte… te apasiona escribir sobre lo que indigna a los demás?, si eres capaz de escribir con una objetividad regular pero con la misma pasión sobre las huellas del alma que deja la falta de amor en los niños o la impunidad que azota nuestro país , he de decir que he encontrado algo… que ha de ser compartido y valorado

La niña del bigote dijo...

Mi querida Nina,
Bienvenida a la terraza del mundo. Lo peor de todo es que son así en todas partes, incluso en el llamado "primer mundo".
Una mujer sola no hace gala de serlo, siempre será catalogada como "una...una sola".
Me sentí súper bien entrando de nuevo por aquí y sintiéndome como si nunca hubiese salido de casa.
Te quiero un montón.
Feliz año, por cierto.

Besos

Nina dijo...

Mi niña bigotuda tan querida, no me digas que te sentiste igual porque eso implicaría que de alguna manera seguimos siendo los mismos y no sabes todo lo que cambió en este año que pasó, que se fueron ambas.
No todo fue bueno pero de lo bueno hubo mucho, muchísimo y tan diferente... Casi nada lo he contado aquí, este es un rincón perdido.
Eso sí, el cariño es el mismo. Que lo que blogger alguna vez unió no lo separe un piacito e`charco.
Un abrazo!

Anónimo: me encanta cuando la gente me describe, incluso cuando no son la mitad de generosos que tu. Quise, precisamente, ser periodista por eso que expones. No se me quitan las ganas, ni las indignaciones personales y colectivas.

DINOBAT y Xio, gracias por no ser spam. cada vez hace más falta la gente de verdad.