martes, 22 de septiembre de 2009

Dead lines dead

post con fines exclusivos de nota mental

Mi asunto con los deadlines es prehistórico. Todavía recuerdo la cara de mi mamá cuando le pedía plastilina verde a las seis de la tarde de un domingo para terminar una tarea, o las noches en que súbitamente, como una revelación, recordaba el trabajo que debía entregar al día siguiente, las actividades de laboratorio por completar, o el bendito semillero que me persiguió desde que escuché por primera vez la palabra “fotosíntesis”, sepan que es muy difícil hacer crecer una matica de caraotas en un día.

Con los años y las agendas me ha ido mejor. Anoto todo, planifico con anticipación y me resulta medianamente bien… al menos en la mayoría de los casos. Es decir, todo es un caos, porque vivo en un estado permanente de zozobra. ¿Pueden recordar cuándo fue la última vez que no tuvieron absolutamente nada pendiente por hacer? Yo no.

Eso no quiere decir, por supuesto, que todos los días de mí vida resuelva pendientes, pero eso complica la ecuación: cuando no estoy haciendo nada, estoy pensando en lo que tengo que hacer.

Esa fascinación por separar las semanas en columnas y escribir notitas de colores en cada día, es la forma más perfecta de autoflagelación de la que tenga conocimiento. Además, la megalomanía de nuestra especie no nos permite ser otra cosa que unos bocones. Entonces en una semana vamos a ir al gimnasio todos los días, conseguir diez primicias, terminar un reportaje, escribir dos post, tomarnos los ocho vasos de agua al día, las vitaminas, leer las guías del postgrado, no faltar a clases ni una vez, pasar por el banco para lo de Cadivi, terminar el libro que lleva tres semanas en tu cartera, reunirte con tus amigas, ver al novio mínime tres veces y twittearlo todo, por supuesto. Es como querer subir el Himalaya y llegar hasta Sabas Nieves.

Las agendas son el reflejo de tus ambiciones, pero también las bitácoras de tus fracasos. Llevo siete años (¿no ven lo crecida que está Pascualina?) comprometiéndome y defraudándome a mi misma todos los días con cosas mìnimas. En este estado de neurosis, los deadlines son poco más que un punto de honor, son una obsesión personal. Me miran desde el otro extremo de la línea temporal, no sé si se acercan o yo voy hacia ellos, a veces parpadeo y ya están aquí, siempre sobreviven cuando decido arriesgarme a pasar de largo (“encochinamiento” le dicen los escandinavos), son implacables, posesivos, odiosos y bastante vulnerables, porque sólo cuando te decidas, habrán muerto ¿te decides?

4 comentarios:

will dijo...

Es muy similar a las promesas de fin de año: los 5 segundos antes de las 12 te aportan, al parecer, más tiempo, más memoria y más disciplina, porque en ese lapso de tiempo prometes hacer todo lo que no pudiste culminar(a veces, iniciar) el año que murió.
Creo que lo importante es intentarlo, buscar las maneras y tener bien claro que eres un ser humano (no una máquina), que el día sólo tiene 24 horas (de las cuales debes dormir por lo menos 8) y que la mayoría de los anhelos anotados ya tienen un checklist.

Te quiero.

Jamsg dijo...

Sólo diré dos cosas sobre esa obsesión.

"Las agendas son el reflejo de tus ambiciones, pero también la bitácora de tus fracasos". ¡Demonios! Esa frase es la que me explica porque no llevo una agenda y que cuando mucho, lo que hago es poner eventos en el calendario del BB. Inconscientemente, decidí declararme cobarde para "registrar" todas esas aspiraciones y sus incumplimientos.

En todo caso, creo que todo se resolvería si nos enseñaran desde pequeños en los colegios el significado del verbo procrastinar o en su defecto, vendieran una maquinita para viajar en el tiempo.

Pablo dijo...

"Las agendas son el reflejo de tus ambiciones, pero también la bitácora de tus fracasos"...

Nina: eres grande, esta frase causa resonancia dentro de tu texto. Estoy seguro de que (sin exagerar) existen millones de personas que pueden sentirse identificadas con tus palabras. Me encantan tus palabras, se percibe la resignada desesperación humorística con la que asumes los aspectos que parecen incontralables en tu vida (es lo que yo veo al menos)... me parece que has dado en el clavo con la primera parte del ejercicio: Reconocer lo que te "estresa" y aprender a reírte de ello.

Te digo un secreto: existe una segunda parte en el ejercicio de escribir sobre lo que te estresa... (y ya empezaste a hacerla).

Lo primero era identificar lo que te angustia, lo que te causa "quejas", lo que "no" quieres en tu vida... el paso siguiente es: CONVIERTE AQUELLO QUE NO QUIERES en lo QUE SÍ QUIERES TENER.

Es más fácil saber lo que realmente deseas, cuando sabes lo que no deseas.

Piensa en ello ;)

Y luego concéntrate en lograr lo que quieres... sé (estoy totalmente seguro) de que te estás convirtiendo en una persona exitosa, saludable, con una pluma maravillosa (como podemos leer aquí) y que tendrá una vida equilibrada y plena (tanto para ti como para lo seres que amas... porque una persona equilibrada como tú, extiendesu "buena vibra" a quienes están a su alrededor).

Un besote,

Dcm dijo...

""Las agendas son el reflejo de tus ambiciones, pero también las bitácoras de tus fracasos"".
vergación mijita..!! te botaste!!. esa frase va para mi nick del msn. A ver si retomo mi antigua costumbre de poner frases celebres en el nick, y que mejor que esa de tu autoria.!!