viernes, 14 de agosto de 2009

Magullados, pero no solos



Si cada vez que una mujer agredida fuera a poner la denuncia en la Fiscalía la acompañáramos todas las mujeres, no se le borrarían las marcas de la violencia más rápido, ni el juicio andaría con mayor celeridad, probablemente los hombres seguirían golpeando mujeres como antes, como siempre, ni qué decir de sus lágrimas de medianoche. Nada haríamos excepto, ocupar ese espacio vacío que te deja el último vagón del metro cuando lo ves pasar desde el andén.


Por eso fui hoy a la Fiscalía General de la República mientras los 12 periodistas de la Cadena Capriles agredidos ayer, ponían la denuncia. No me sentí una mejor persona, ni di por descontada mi acción demócrata del día para preguntar a otros con soberbia ¿qué has hecho tú?* Tampoco hice catarsis, tengo la arrechera intacta. Pero ellos no estuvieron solos y siempre es un logro derrotar una sensación de vacío.

Foto de @Naldoxx Vía Twitter


* Tengo que escribir sobre ese complejo del marchista inquisidor. La gente hace lo que puede, desde donde puede y cómo puede, coño. Además las acciones de calle siempre me han parecido las más torpes e infructuosas entre todas las opciones de participacion democrática. Un poquito de por favor