lunes, 24 de noviembre de 2008

Asesoría mínima para un candidato en desgracia

Con todo lo presuntuoso y desagradable que puede ser decirle a alguien lo que tiene que hacer

Sr. Julio César Reyes

ExCandidato a la Gobernación del estado Barinas

Presente.-

Nosotros no nos conocemos. De hecho, apenas supe que usted era alcalde de la capital de Barinas, hace poco más de tres meses cuando inscribió su candidatura para ser gobernador del estado contra el propósito del dedo índice del presidente del PSUV, es decir, como disidente. Sabrá disculpar a mi memoria. Nunca su nombre me pareció demasiado trascendente, hasta la noche del 23 de noviembre, cuando todos los reportes decían que le estaba arrebatando al chavismo, ni más ni menos, que la niña de los ojos de Hugo Chávez: su tierra natal.

Las sorpresas de la noche del domingo de elecciones anduvieron en varias direcciones. Primero, saber que la disidencia chavista podía hacerse con el puesto del “Maestro Chávez”. Pero la segunda sorpresa no fueron los resultados, (cualquier pronóstico puede ser equivocado, no sería la primera vez) sino el porcentaje que separa su candidatura de la del ganador: 5,05 puntos porcentuales. No es una bicoca. 5,05% no se remonta fácilmente. Pero, además, 5,05 puntos porcentuales no generan un rumor tan fuerte veinte minutos antes del primer boletín de resultados. Al final de esa noche, escuche a Tibisay en cadena nacional, pensé en usted como quién ve el reflejo de un relámpago y me acosté a dormir.

He vuelto a tener noticias suyas. Lleva una denuncia de fraude en la garganta. Lo principal que debe saber es que no es el primero, ni será el último. Cantar fraude es casi un deporte nacional desde que se nos ocurrió adoptar la democracia como modelo. Muchas carreras políticas han llegado a su fin llevando en la mano alguna “prueba irrefutable de fraude” que no es ninguna prueba nada. En este punto es importante que no piense ni por equivocación en el caso de Antonio Ledezma, esa tendencia necrofílica de los caraqueños tiene otras causas y otros culpables, que no vienen al caso.

Lo segundo, es que aún cuando los venezolanos nos hemos venido familiarizando con el Sistema Automatizado de Votación, son pocos los que saben cómo funciona internamente y todavía menos los interesados en saber, habiendo tantas cosas por aprender en la corta vida. Si la máquina refleja e imprime el comprobante de voto con la opción marcada y las actas totalizadas coinciden con los resultados de las urnas en la auditoría ciudadana, nos damos por bien servidos.

Así que resulta bastante inconveniente formular una denuncia de fraude en términos tecnológicos que nadie termina de entender por el solo hecho de que no nos interesa. Tampoco es buena idea hablar de porcentajes ni de fórmulas estadísticas, primero porque es aburridísimo, pero sobre todo porque para ningún sistema judicial constituye una prueba de absolutamente nada. Las estadísticas pueden ser proyecciones, aproximaciones, fantasías, hasta poemas: nunca pruebas.

En la empresa laboriosa de probar un fraude electoral tendrá que tener en cuenta algunos aspectos de forma y hágase el favor de hacerme mucho caso: no se junte con la oposición. Si hay gente pavosa en esta tierra de gracia son los invitados habituales de Globovisión, en especial para los chavistas disidentes, véase en ese espejo con soles llamado Raúl Isaías Baduel. Conserve la calma y la dignidad. Aférrese a la razón, pero muy especialmente AFÉRRESE A LAS ACTAS

En Barinas hay 414 centros de votación con 1000 mesas, cada una con su máquina, cada una con su acta de votos totalizados, desde luego. Ésas, entiendo, las debe tener, justo ahora en su poder, TODAS. Si le faltan dos o tres no se angustie demasiado, pero si le faltan varias es usted un bolsa, porque si había alguien que debía tener testigos bien entrenados en absolutamente todas las mesas era justo aquel que competía contra el hermano mayor del Presidente… en la tierra del Presidente.

Recuerde que las actas se imprimen ANTES de transmitir los resultados y se comparan con los comprobantes en las urnas. Posteriormente el CNE deberá entregarle una copia magnética de los resultados que llegaron al Centro de Totalización desde Barinas, donde constan los datos ACTA POR ACTA, MESA POR MESA. Cualquier discrepancia entre los resultados que imprime la máquina (los que usted tiene en la mano) y los resultados que llegaron al Centro de Totalización son una buena razón para impugnar resultados y una PRUEBA de que algo irregular sucedió en la transmisión o de que faltaron mesas por contar.

Ahora, tome las actas originales, sume sus votos y los de su adversario. Si usted, honestamente, aquí entre panas, ganó esas elecciones aunque sea por un voto, tatúese los resultados acta por acta, saque diez millones de copias de su juego de pruebas y repártalo, pídale a la gente que lo sume (a nadie le interesan las estadísticas ni los tecnicismos pero todo el mundo tiene una calculadora en el celular), súbalo al Internet y espere la ola expansiva; consígase un abogado aguerrido que impugne los resultados ante todas las instancias sin intimidarse por la falta de legislación en materia de voto automatizado o las peripecias del Poder Judicial; no suelte las actas, duerma con ellas, conviértase en la peor pesadilla de la familia Chávez: sea su propia verdad. Cobre.

Pero, si usted, honestamente, aquí entre panas, perdió esas elecciones aunque sea por un voto, tenga la bondad de conseguirse otro trabajo.

Atentamente,

Nina



Pd: Favor cambiar datos y reenviar a candidatos en situación similar

viernes, 21 de noviembre de 2008