viernes, 12 de septiembre de 2008

¿Arrastrada yo?

Las dos cosas que más me molestan en la vida son que me comparen y que me arranquen las cosas de la mano sin permiso. Por eso, cuando a las 7:30 de esta mañana, el señor parrillero de la moto, atracador de profesión, se asió del asa de mi cartera, fue tanta mi arrechera que no la solté.
Me fui con ella. Corrí con los tacones. Se me salieron. Fui a dar al piso, no la solté. Me arrastraron una cuadra, aferrada. Quizá los sorprendí o los aterroricé pero soltaron la cartera y se fueron.

No sé realmente porqué lo hice, ni si lo volvería a hacer, pero todos los rasgos de mi personalidad quedaron estampados en ese tramo de asfalto. Estoy magullada pero orgullosa de mi estupidez. Yo gané. Y habría ganado aunque se hubiera perpetrado el robo porque no me voy a permitir tener más miedo del natural, ni mirar de reojo a todos los negritos en moto. Ahora mucho más pila y punto.

Mi cartera es mía, mi ciudad es mía. Yo gané.

Además, salvé a los pobres tipos del fiasco de su vida, ¿diez bolívares en efectivo, un celular descontinuado, un monedero inútil porque las tarjetas se bloquean, una agenda de colores, Manhattan Transfer y dos bolsitas de te? ¡¡Por Favor!!