miércoles, 28 de mayo de 2008

¿A qué huele el barrio?

Acabo de llegar de una pauta en la parroquia La Vega con un olor pegado en la punta de la nariz. En la entrada del callejón Oriente el señor Mendoza me explica el proyecto de aguas servidas que se logró canalizar debajo de las escaleras y yo estoy, de repente, en el callejón La Fe, en los Magallanes de Catia, subiendo para casa de mi abuela con ese olor entre pecho espalda. Es impresionante. Por mi madre que es el mismo olor. No es de avenida, ni de calle, ni de bloque. Es la marca que deja la lluvia en las paredes de concreto y baja por las escaleras hasta que el callejón cambia de nombre y de dueño. Huele a gente y a tierra que vibra debajo del cemento. No tengo todas las palabras. Ahora voy a sentarme a escribir una crónica feliz, con la ilusión de que al terminar, alguien me pueda decir si ha percibido, alguna vez, el olor que tengo pegado de la nariz.

El detalle que faltaba

-¡Bestia! ¿Eso en la boca del “efectivo policial” a la izquierda es una sonrisa?

- No Nina, es la naturalización de la muerte


domingo, 25 de mayo de 2008

Mangos verdes


Comprando mangos de la temporada se me ocurre preguntar: ¿están maduros? El vendedor responde: Como el amor, señorita. Pocas veces estuve tan de acuerdo con una metáfora pero, antes de usarla ¿podría alguien ¡por favor! recordar las hilachas entre los dientes?

viernes, 16 de mayo de 2008

Urgencia

Había visto, alguna vez, eso que haces con las manos. Algunos momentos de algunos días sirven para preguntarse qué fue de tu manera de pintar y eso que haces con las manos y los ojos. Qué bonito pintas con los ojos. Me atrae tu manera de mirar y de mirarme cuando te gusto al contraluz. Quisiera besar la forma en que me miras, pero sobre todo quisiera verte volver a pintar.