miércoles, 6 de febrero de 2008

Tu fragancia, tu manera


Las mujeres podemos hablar mucho de perfumes. Mucho y seguido, si hay chance. Entrar a una perfumería, tomar un puñado de granos de café y empezar a imaginar momentos a partir de una fragancia es una deliciosa experiencia femenina. Evocamos una situación ideal con uno de los sentidos más subestimados y lo transformamos en palabras.

Poetisas de las marcas, tenemos categorías definitorias, cánones. Por ejemplo: los Channel, huelen a gente grande y los Armani a la zorra exquisita que todas llevamos dentro. Escogemos perfumes por lo que nos hacen sentir. Cuando olí el Nina por primera vez, guiada hasta la perfumería por la curiosidad y la cuña, le dije a mis amigas: “Huele a domingo por la mañana en La Estancia” y como me faltaba un perfume cítrico con gusto a limón y a Lolita… voilà.

El caso de los hombres no es tan distinto. A todos les gusta lucir bien y eso incluye, cómo no, su fragancia corporal. No tengo idea de cómo los escogerán, pero tengo el presentimiento de que a la mayoría se los regalan las mujeres de su vida. Y para una mujer la única condición para un perfume masculino es “que huela a hombre.” Así que de entrada quedan descartadas todas las variaciones for men de las líneas de productos de celebridades que apenas alcanzan a oler a plástico.

Hay perfumes para caballeros imbatibles. De esos que literalmente “bajan las pantaletas” como el Aqua de Gio, el Emporio, el Individual de Mont Blanc o el Red de Perry Ellis. Puros tiros al piso. Pero ese “olor a hombre” que buscamos va más allá. He de confesarlo en nombre de todas las mujeres del mundo, señores, por encima de todo, amamos su olor natural. Cosas del instinto. Si hay un momento del día en que pueden sentirse irresistibles es cuando salen de la ducha y provoca dejarles un beso en la clavícula que les alcance todo el cuerpo.

Mis recuerdos asociados al olor masculino pasan por el Hugo Boss y el Swiss Army que usaban mis amigos en las fiestas de quince años, que a mitad de noche, en plena sesión de salsa, se matizaba con el gel Rolda y su sudor, resultando una mezcla distinta, nunca mala, sólo su olor. O la vez que viaje hasta Cabruta del Orinoco enfundada en el sweater de mi mejor amigo para no sentirme sola. O cómo paso días sin lavar esa camisa que olvidaste en mi casa y a veces la uso para dormir.

Allí está chicos, para conquistar el mundo basta con bañarse y un empujoncito con el perfume que no le hace daño a nadie. El consejo y las flores van por cortesía de la casa, para que suban esos ánimos de cara al 14 de febrero, porque pocas veces les decimos en público lo importantes que son para nosotras, a pesar de lo difícil que debe ser bajar una pantaleta.

5 comentarios:

La niña del bigote dijo...

Ay Dios Nina...con ésto me fui de bruces:

"Pero ese “olor a hombre” que buscamos va más allá. He de confesarlo en nombre de todas las mujeres del mundo, señores, por encima de todo, amamos su olor natural. Cosas del instinto. Si hay un momento del día en que pueden sentirse irresistibles es cuando salen de la ducha y provoca dejarles un beso en la clavícula que les alcance todo el cuerpo."

Oh si si si...

Creo que ningún perfume en el mundo puede igualar (ni siquiera llegarle a los tobillos) el olor tan propio del ser en cuestión. No hay nada como ese aroma, tan suyo y tan de uno mismo cuando se nos queda en el recuerdo.

Simplemente me llevaste a aromas que quiero conservar toda la vida conmigo...

Gracias por ésto...
Mil besos enormes guapa!
Y a ver para cuándo un cafecito...

Litro dijo...

Aplausos de pie!!!!!!
¿Alguna vez te dije que me ecanta tu blog?

elchamodel114 dijo...

Esto tiene un aroma a noséquéquequéséyo. Divino!

Acuario Escritor dijo...

Excelente!... Hay un olor masculino de porte antiguo que siempre me suena a caballeros de un tiempo que no volverá: el olor de la picadura de pipa. No creo que muchas damas de hoy lo conozcan, pero sé que mi abuela lo amaba.

LuisCarlos dijo...

Con novia compré el nina, el de la manzanita, para mamá.
Parece que se lo hubiese bebido como jarabe para la tos y ahora "debo", porque hijo que crea necesidad se compromete, buscar un refill en algún lado.

Sobre el masculino tengo poco qué agregar. Tengo el mismo frasco de colonia que me regalaron hace 8 años para mi viaje de mochilero, y allí está abandonado oliendo a trenes europeos. Tiene razón acuario con que la pipa tiene un olor único. Afortunadamente trabajo y vivo en un sitio donde el tiempo pasa a otro ritmo. donde los caballeros aún tienen códigos secretos, como lo tiene la memoria olfativa que no os podeis despegar.