miércoles, 26 de septiembre de 2007

otro cuento de estudiantes

Nina, que ahora también cuida niños a domicilio para mejorvivir, va saliendo de una pauta en la casa del partido Copei cuando dos jóvenes universitarios que entran le preguntan:

-¿Y la juventud?

No contestó. Hubiera querido ponerse a llorar, pero le pareció de peor gusto. Entonces se fue a contar las hojas de una enredadera más allá de la esquina siguiente.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

La que duerme con los ojos abiertos


No recuerdo exactamente el día que la conocí, pero fue en la Universidad. Hablaba poco y entre las dos hacíamos contrapeso a la explosiva personalidad de la tercera del clan: mientras M socializaba con media humanidad, nosotras nos escabullíamos a tomar café. Resulta que, con el tiempo, la fui conociendo tan bien que perfeccionamos la comunicación silenciosa, ésa que sólo manejo con mis hermanas y que tanto desespera a los ajenos. Sabemos exactamente lo que piensa la otra con sólo levantar una ceja y nuestros novios han concluido que tenemos las mismas manías y costumbres.

El día que nunca olvidaré fue cuando creyó haberme lastimado con un comentario inocente y se puso a llorar como una niña chiquita. Le dije que todo estaba bien, que no había pasado nada, pero su sinceridad y lealtad me conmovieron.

Es que yo, que no soy amiguera ni demasiado simpática, me enorgullezco de contar entre mi gente imprescindible a esta maracucha encantadora, incondicional, sensible, excelente profesional y buena amiga. Además es preciosa, tienen que conocerla. Tiene los ojos tan bonitos que cuando duerme no termina de cerrar los párpados, la muy pretenciosa. Éste año hay una miss que tiene un aire a mi bella amiga, pero no le llega ni a los talones ¿estás leyendo muérgana? ¡Eres única! ¡Felíz cumpleaños amiga! ¡Que Dios te bendiga toditito el tiempo!