jueves, 31 de mayo de 2007

Carta a la dirigencia estudiantíl (II)

Este movimiento estudiantil es inédito, por dos razones:

- La supuesta: Por encontrarse desvinculado de organización política alguna.

- La fáctica: Por tener un espacio garantizado dentro de los medios de comunicación.

Ambas características pueden actuar como una daga de doble filo. La primera es una posición que considero positiva, en tanto sea absolutamente cierta y demostrable, porque confronta los argumentos de manipulación política. Hoy, justo después de la rueda de prensa como deben saber, la primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional presentó una grabación como evidencia de dicha manipulación. Se habló, en base a la conversación, de una estrategia de la oposición para dejar que la fuerza estudiantil agarre vuelo y luego aprovecharse de la misma.

Que indignación que nos vean la cara de estúpidos, sobre todo cuando muchos de nosotros no necesitamos graduarnos para tener un pensamiento más amplio, plural y crítico del que han hecho gala algunos de los dirigentes políticos oficialistas y opositores, pero ¿acaso no es así como nos hemos visto todos estos días en los medios? ¿O es que las declaraciones de algunos marchistas desprevenidos, las pancartas y las consignas son muestra de un nivel de análisis digno de la Academia y de la Universidad, o al menos de un poquito de sentido común? Lo dudé hasta la rueda de prensa de hoy, y ya llevamos cuatro días de manifestaciones. Hay mucha gente confundida que desvirtúa el deber ser de la movilización ¿o es que las propuestas llegaron tarde y ellos se acaban de enterar que esto no es para sacar “al gorila de Miraflores” o para devolverle su canal a Marcel Granier con el desgastado discurso de la Libertad de Expresión?

Es imperante deslastrarse de esos estigmas, porque de hecho en la grabación se menciona a dirigentes estudiantiles. Si en realidad queremos que esto tenga una repercusión importante es necesario cuidar el lenguaje (basta de insultos al pueblo chavista) y las formas (¡llevemos la bandera al derecho por el amor de Dios!) y sobre todo neutralizar las fichas politiqueras que hubiera incluso dentro de la dirigencia. Como estudiante, como marchista, como ciudadana lo exijo. Stalin González, estoy hablando de ti y del resto como tú.

Ahora, el desengaño hacia los partidos políticos y sus protagonistas es una marca propia de las últimas generaciones. Así llegó Hugo Chávez al poder, montado en la cresta de nuestras desesperanzas como pueblo embaucado por la política tradicional, y así seguimos teniendo brujos y comediantes como candidatos presidenciales. Justamente, para evitar la apología a la antipolítica que tanto daño la ha hecho a nuestras formas de participación democrática, es necesario el nacimiento de un liderazgo joven capaz de repensar nuestro papel dentro de una nueva manera de ejercer la política, en el marco de la democracia participativa y las formas de organización que el pueblo ha hecho suyas (mesas técnicas de agua, comités de tierras, consejos comunales, etc.). Mirar a ese nuevo país que se ha transformado frente a nuestros ojos y no hemos querido reconocer porque no nos ha dado la gana. Son más de 7 millones 300 mil personas con una nueva realidad. A ellos también se les debe una generación capaz de relevar al proceso bolivariano sin menoscabo de sus conquistas sociales recientes.

El segundo punto, el de los medios de comunicación también es un chuzo de cuidado. En medio de la polarización tenemos medios politizados, periodistas dirigentes, Chicas Polar con discurso enardecido y demás cachilapos de ésta, nuestra fauna mediática. Los medios ratifican los prejuicios políticos de sus audiencias, instigan al odio y a la segregación. No seamos parte de su juego, seamos la verdadera diferencia.

Por último pero, a mi juicio lo más importante: la continuidad de estas movilizaciones. Puedo enumerar las veces que los estudiantes de Caracas (porque según he leído en el Zulia el movimiento es más activo y han conquistado espacios de a poquito) hemos marchado: la Masacre de Kennedy; el asesinato de los hermanos Faddoul, Miguel Rivas y Jorge Aguirre; y la no renovación de la concesión a RCTV. Si bien es cierto que todos estos hechos, por su dimensión y alcance mueven más profundamente las fibras de la sociedad y son el cultivo perfecto para impulsar, sobre todo mediáticamente, las peticiones estudiantiles, habla muy mal de nuestra sensibilidad social, esa incapacidad para exigir reivindicaciones básicas. Con toda la razón nos tildan de “sifrinos desubicados.”

¿Cuántos estudiantes universitarios nos movilizaríamos y pondríamos a la orden nuestro conocimiento y experiencia en pro de la resolución de problemas de una comunidad específica o de un grupo de ciudadanos? ¿Por qué los debates sobre temas trascendentes siempre tienen tan poco quórum? ¿Somos capaces de exigir a la fiscalía celeridad en la resolución de los miles de expedientes de personas que esperan juicio, privados de su libertad? Mejor aún ¿seriamos capaces de presentar propuestas alternativas al sistema judicial y carcelario o cualquier otra situación crítica? ¿queremos debatir sobre socialismo? ¿Somos capaces de mantener activa la protesta estudiantil orientada hacia otros tópicos aún cuando las cámaras no nos enfoquen? Yo creo que sí. Por eso mis letras, por eso mis pasos en una marcha.



NOTA: Ambas cartas fueron enviadas a estudiantesunidosdevenezuela@gmail.com, allí pueden escribirles a los chiquitos de la rueda de prensa de hoy.

Créditos: He fungido prácticamente como compiladora de opiniones. Ambos post han sido nutrido por mis conversaciones sobre el tema con gente inteligentísima, incluyendo a las y los comentaristas de este blog. Gracias a todos.

Carta a la dirigencia estudiantíl (I)

Que acertada rueda de prensa. Casi desmontaron todos los argumentos que tambaleaban los nuestros. ¿Momentos cumbres?

-"El gobernador del Zulia (los políticos tradicionales) tiene su agenda, los estudiantes tenemos la nuestra."

-El aplauso a la periodista de TEVes, porque hay pocas cosa peores que el comportamiento fascista. que tanto ha caracterizado a esta oposición.

Ahora bien, varias consideraciones desde esta humilde esquina de la web:

Mis razones para protestar y en las que me gustaría verme reflejada:

-La separación e independencia de los poderes públicos para garantizar la desconcentración del poder en el Ejecutivo Nacional.

-Que seamos iguales ante la ley. Las últimas decisiones del TSJ (y muchas otras en casos distintos) demuestran un manejo discrecional de la justicia absolutamente pernicioso y por demás vergonzoso.

-La verdadera democratización del espectro radioeléctrico con señales independientes del gobierno y de grupos económicos con turbias intenciones.

-El libre pensamiento y la posibilidad de expresarlo, punto de honor que ni el gobierno, RCTV o el resto de los medios han respetado jamás, porque el Presidente acusa de imperialista a todo lo que le huela a disidencia, aun cuando muchos de nosotros también marchamos contra el imperio y la guerra en Irak, y en Globovisión no se puede decir que te salvaron la vida en Barrio Adentro.

-Protesto contra todo abuso de poder, venga del Estado, de los medios, de las empresas privadas o de cualquier otro actor de nuestra sociedad.

-La regularización de los métodos de disuasión de manifestaciones públicas utilizados por los órganos de seguridad del estado encargados de garantizar el orden público. ¿Cómo es posible que después de tantos estudiantes muertos a lo largo de nuestra historia se sigan utilizando métodos represivos de ese calibre?

-Parece inverosímil, pero aquí voy: Exigir a los medios de comunicación, públicos y privados y a sus trabajadores, criterios mínimos de ética profesional en el ejercicio del periodismo y el entretenimiento. Es decir, que hagan bien su trabajo y que cumplan la ley en función de nuestro derecho como ciudadanos a estar bien informados. Tal como lo expresaron, la apertura a TODAS las tendencias del pensamiento plural que abundan en el país.

-La invitación a incorporarse al movimiento estudiantil a todos los estudiantes que no pertenezcan a la mal llamada “educación formal” y estén en sintonía con las propuestas, con la garantía de que serán escuchados y acogidos sin distingos. (léase estudiantes de Medicina Comunitaria y distintas Misiones de corte educativo que ha impulsado el Gobierno Nacional)


Sigue

martes, 29 de mayo de 2007

Conclusiones de una concentración



Luego de 4 horas de concentración con los estudiantes, y de mí respectivo regaño “por haberme metido a política y no a periodista en esas marchas que no conducen a nada”, estas son mis conclusiones:

1.- Los estudiantes estamos más desorganizados y desarticulados de lo que pensaba. Y así es muy fácil dejarnos manipular. De hecho anda corriendo un mensajito de texto: “Los estudiantes llaman a paro nacional.” Querrán decir que “alguien” llama a paro nacional y firma en nombre de los estudiantes. Malo, malo.

2.- Hoy me quedé loca. Muchísimos de los estudiantes tenían máscaras antigás. ¡Como los pacos! Si los tirapiedras de los años 70 y 80 hubieran estado tan bien equipados, hubiéramos tenido una mejor cuarta república y quién sabe si hasta un gobierno de izquierda más temprano.

3.- Si esta generación de estudiantes tuviéramos la mitad de las agallas y de la convicción de esa generación, otros gallos cantarían. Ahí si le digo a Hugo que nos preste atención porque “los estudiantes tenemos con qué.” Pero nos faltan argumentos en qué creer. Verdades a las que asirnos. Parece triste pero nos falta incluso academia, o sentido común, para diferenciar términos, para repasar la historia, para debatir, para crear consignas y propuestas.

4.- Los guarimberos, que no faltan, llegan cuando va a oscurecer y los verdaderos estudiantes están en sus casas. Pero tampoco faltan los dispuestos a gritar: “No a la violencia” a sus mismos compañeros de protesta. En ellos, en nosotros, mis esperanzas por el movimiento estudiantíl.

La foto es del Muvimeiquer más en www.flickr.com/photos/muvimeiquer


Apuntes sobre el movimiento estudiantil

Una amiga me envía este mensaje de texto: “¿Muchachas y entonces?¿Qué les pasa? ¡Los estudiantes despertamos! La juventud despertó. Es hora de participar."


Querida amiga mía, varias cosas:


Te voy a contar algo que seguramente no sabes. Cuando asesinaron a los hermanos Faddoul y a Miguel Rivas, estuve en la tranca de la autopista a pocos metros de donde asesinaron al reportero gráfico Jorge Aguirre. Para entonces no tenía empleo y estuve hasta las tres de la mañana haciendo pancartas, porque ya sé cuál será mí puesto si llego a pertenecer a alguna célula política: la dirección de propaganda.

En aquella marcha, la que más me ha enorgullecido hasta ahora, los propios estudiantes acallaban las consignas politiqueras, desarticulamos a los políticos oportunistas trasnochados ávidos de aprovecharse de la fuerza estudiantil. Llegamos hasta la sede del Ministerio de Interior y Justicia y Jesse Chacón en pleno atendió a la delegación estudiantil que llevaba un papel de trabajo con propuestas serias: reestructuración policial, acciones concretas respecto a la seguridad personal y la experiencia de la academia a la orden para sentarse a dialogar y encontrar soluciones.

¿El saldo? Ninguna bomba lacrimógena, ningún perdigón, ningún herido y la inclusión de dos estudiantes universitarios en la Comisión para la Reestructuración Policial. No te imaginas mi sonrisa. Ojala me hubieras visto.

Ayer, desde mi oficina, pude ver la cobertura de las manifestaciones. No pude soportar el caradurismo de los estudiantes chavistas de nuestra escuela que declararon en VTV que ellos “repudiaban las manifestaciones violentas.” Me molestan los pajúos, pero más los metirosos, porque las manifestaciones las violentan los gorilas de la metropolitana y los radicales armados que nunca faltan (BR, por ejemplo) Los estudiantes, los de verdad verdad, no tenemos armas, no somos vándalos.

Observaba la concentración de los estudiantes y me sentí tan orgullosa, hervía de las ganas de irme para allá. Entonces vi a Miguel Ángel Rodríguez y Leopoldo López montados en un camión-tarima improvisada arengando a los estudiantes y me molestó el intento de manipulación. Ojala hayan sido desactivados esos pseudolíderes con ganas de robarse el show, que además en sus ansias de figurar no dejan surgir un liderazgo estudiantil que valga la pena y que tanta falta le hace a este movimiento acéfalo sin argumentos propios.

Me encantaría ir a una marcha para pedir la destitución de los magistrados del TSJ, por vendidos y rodilla en piso; o pedirle a Jesse Chacón en CONATEL que le revoque la concesión a VTV y abra una licitación pública para tener televisoras independientes y garantizar la verdadera democracia del espectro. Sería fabulosa una marcha hasta Venevisión para exigirles una programación de calidad o darle una serenata de protestas al Fiscal General a ver si despierta de su letargo. Me gustaría demostrarle a William Lara, frente a la sede del MINCI, que yo digo TIRANO cuando me de la gana. Me hubiera gustado tanto, también, ir a la concentración de ayer.

Pero te respondo un última cosa: hay estudiantes a tiempo completo que pueden ir a marchar sin menoscabo de su tiempo y responsabilidades únicas: estudiar. Otros estudiamos y trabajamos, algunos porque requieren experiencia, otros por necesidad y la gran mayoría por ambos, como en mi caso. Me cuentas que algunos han faltado a sus trabajos para ir a marchar. No dudo que sea una decisión difícil y arriesgada. Créeme, los admiro, porque mi viejo compra sus medicinas para la tensión con mis cestatickets.

Hoy, vuelvo a hervir de ganas de marchar, cuadré mi horario de trabajo y voy a hacerlo. Porque creo en el movimiento estudiantil, debo hacerlo, y en sus intenciones limpias. Porque conozco a estudiantes que protestan únicamente “para sacar a Chávez del gobierno” y a otros que van más allá, que buscan reformas en la administración de justicia o la independización de los poderes públicos, no se calan el “discurso ramplón” (MLM) y mandan a bajar de la tarima a los radicales oportunistas. Los conozco amiga y han estado despiertos desde siempre, sin esperar su “hora de participar” para hacerlo. No sé si serán mayoría, pero allá nos vamos a ver, tratando de hacer la diferencia.

Un abrazo ucevista,

Nina



sábado, 26 de mayo de 2007

El bendito post sobre RCTV

Este post me estaba esperando desde hace tiempo y no quería llegar aquí. Quería que todo estuviera dicho para que pasara desapercibido entre tanta sobreexposición mediática al tema. De hecho no quería escribirlo. Pero heme aquí, escribiendo a lo marditasea (Ya dixit) porque estoy un poco harta.

Una socióloga me decía hace poco que todos, queramos o no, estamos inmersos en relaciones de poder. Padres-hijos, mujeres-hombres, iglesias-fieles. “Desgraciadamente”, contesté. Ella me aseguró que funcionan para mantener el equilibrio. No quise creerle.

Ser reelegido por 7 millones 300 mil personas es una buena excusa (o razón) para actuar en nombre del pueblo y tomar una decisión. Mantener durante más de cincuenta años una concesión del espectro radioeléctrico venezolano para hacer televisión, también significa haber tenido un poder enorme. Es tan obvio, todo se resume en la lucha por el poder y en esa no me anoto.

Aquí nadie va a ceder en algo que ni siquiera les pertenece. Por eso están de más las expresiones jalabólicas del tipo: “Sr. Presidente, rectifique, no nos quite la concesión.” Están reforzando la idea de que en este país no se mueve una aguja sin que se entere el ojo izquierdo de Hugo y, por lo menos conmigo, se equivocan. Le otorgan poderes plenipotenciarios que ni la Ley Habilitante, le regalan el orgullo en bandeja de plata y aunque me imagino que Chávez tendrá cosas más importantes que hacer que regodearse en ese gusto, uno no sabe de las perversiones ajenas.

A pesar de eso, hoy Luisa Estela Morales terminó de demostrarme que la Justicia también colabora solícita en la consolidación del poder. Por decisión del TSJ, Conatel podrá disponer de los equipos de transmisión de RCTV en beneficio de la nueva televisora. El único punto débil que, a mi modo de ver, le quedaba al gobierno era que en Cabruta del Orinoco la señora que creció con la programación de Radio Caracas y soñaba con ser como Marina Baura, después de 53 años el canal 2 le serían unas odiosas rayas de colores. Llámate ahí a Luisita y asunto arreglado. Eso me molesta, me indigna, me arrecha profundamente. Porque una cosa es que tu legítimamente mandes a desalojar, por la razón que sea, la casa que tienes alquilada y otra que le quites “momentáneamente y sin menoscabo de la propiedad privada” las camas, la cocina, la nevera y las ollas al arrendatario. Además haciendo jurisprudencia. Es el mismo abuso de poder que han utilizado los medios de comunicación históricamente para crear modelos de pensamiento y formas de representación de las que no podremos deslastrarnos en mil años. Es la misma porquería y en esa no me anoto por el asco que le tengo, en igual medida, a las imposiciones y a las manipulaciones.

No lo hago precisamente porque creo que la libertad de expresión está en peligro, pero no porque RCTV deje de transmitir, sino porque nuestros espacios de expresión se han ido reduciendo dramáticamente a colocar un bombillo en el nick del Messenger “para demostrar que tenemos con qué” (habrase visto semejante estupidez) o a volverse radical y destruir lo que se te atraviese en el medio. Ese es el poder de la mediocridad, de repetir las opiniones ajenas, de no pensar por uno mismo porque da flojera. El más peligroso de todos, el gen inherente a esta raza sicológicamente dañada. El fin de la verdadera libertad de expresión, esa, la de pensar y decir.

Claro que no me gustaría que RCTV dejara de transmitir, no estoy de acuerdo. Pero así como se me salieron las lágrimas con el último programa de Radio Rochela, me dio igual la despedida de Miguel Ángel Rodríguez. Porque no me lo creo.

No es casualidad que desde ambas trincheras invoquen a Dios Todopoderoso. Todos quieren acumular la mayor suma de poder posible. Ahí reside su felicidad. En eso se resumen sus necesidades, sus luchas, sus energías, y yo, siento decepcionarlos a todos, pero esta vez no me anoto.

domingo, 20 de mayo de 2007

La bella Amanda

La bella Amanda cumplió años por esos días en que yo andaba peleada con el mundo porque iba a envejecer. A Amanda, la brillante, no le importan las edades humanas porque los ojitos le sonríen todos los días aunque esté dormida.
A Amanda, la que vuela, se le ocurrió venir al mundo un día de mediados de abril bajo el signo de Aries hecha una lucecita plateada. Por aquel tiempo no sabíamos que iba a ser Amanda La Grande, así que la llamamos de cualquier forma. Creo que no nos perdonó el error porque nadie podrá olvidar jamás su nombre musical que huele a flores. Tampoco su forma sencilla de explicar misterios y sus dibujos fantásticos que tienen forma de imaginación.
La más pequeña del clan, botoncito de oro, nariz de tulipán, comparte con sus hermanos y primos el inmenso poder de girar el mundo al derecho y al revés. Porque son la mejor expresión de nuestros mejores deseos. Son nosotros en potencial. La única forma de hacernos verdadero daño.
A los hijos y sobrinos uno les va atesorando los recuerdos para cuando vengan a buscar respuestas. Los de Amanda están diluidos en ese olor a bebita que no se nos despega de la nariz, en sus abrazos tiernos y sus salidas auténticas, memorables. En eso que es inmenso e inefable. Amanda, la loca, la loca perfecta, la loca nunca cambies, nunca te vayas, nunca te enamores de un imbécil o cuando lo hagas ven a contármelo, porque las tías tenemos más licencia de amigas que las madres. Amanda mia, sigue creciendo con olor a nuevo y que lo malo no te alcance, deja que me llegue a mi primero.

sábado, 12 de mayo de 2007

La pareja del centro

Temprano en la mañana van subiendo de Pajaritos a San Francisco a un costado de la iglesia. El lleva la bolsa de caramelos y ella va prendida de su brazo derecho como si tuvieran quince años, pero hace rato que pasaron los cincuenta. Ella lleva a cuestas las secuelas de una enfermedad que pudo haber sido polio o meningitis, porque los huesos se le van menguando a favor de la gravedad y la voz se le quiebra con los movimientos involuntarios de su boca. El lleva el cinturón ajustado en el último ojal y una barba canosa de varios días.

De San Francisco a Monjas la había visto vendiendo caramelitos de leche de esos que se quedan atascados en las muelas hasta que se derriten. Sus manos no dejaban de temblar y los caramelos retumbaban contra el plástico. Por torpeza, una tarde le di una moneda de quinientos y seguí de largo. Con su cuerpo en rebeldía se dio la vuelta y me llamó: “Mija, ¿no quiere los caramelitos?” Tomé uno y le sonreí. El sonido de los caramelos me persiguió más de una cuadra.

No la volví a ver, sino hasta dos semanas después. Yo iba apurada, subiendo por el costado de la iglesia. Ellos iban despacio y en silencio. El acariciaba la mano que se apoyaba en su brazo y ella, no sin esfuerzo, lo miraba. Quise desacelerar el paso pero me sentí intrusa de una ternura que no era mía y, por un momento, dudé que el amor tuviera fecha o circunstancia de caducidad.


lunes, 7 de mayo de 2007

Todas amamos a Miguel Ferrero

No es amor propiamente, se parece más al deseo, al fanatismo, al suspiro adolescente. Pero si hay quienes que se juran la vida a la semana de conocerse ¿por qué nosotras no podemos declararle a Miguel nuestro amor profundo y desbocado?

Llevamos meses conociéndonos y nunca nos ha faltado a una cita, al menos no por su culpa. El tipo es argentino para más colmo. Alto, con una espalda de muralla, dientes en perfecta alineación con el ecuador y una sonrisota más poderosa que la Ley Habilitante. Su historia es trágica, con antecedentes de amnesia, una herencia en disputa y una vida rodeada de engaños. Pero nos dedica media hora diaria y en exclusiva, sólo para nosotras. Con decirles que nos gusta más que Rafael Correa, que ya es bastante.

Lo conocimos a principio de año, como un presagio de cosas buenas. Luego de las vacaciones de diciembre ya teníamos televisores en la oficina y empezamos a enculebrarnos con la novela de las dos. Retrasábamos la hora del almuerzo y durante esa media hora no sabíamos nada de política, periodismo, socialismo, elecciones, referéndos, chavismo, oposición, blogs, partidos únicos o varios, ¡nada! Miguel se iba a reír: “¡Míralo, que bello!”

Incluso nos pusimos en huelga cuando los protagonistas no daban pie con bola y veíamos la tele de reojo. Pero fue inútil, pudo más nuestra fascinación por su bronceado delicioso semicubierto con guayaberas blancas, aunque definitivamente le queda mejor el azul. Le conocimos cada mirada, cada gesto, cada puchero, cada sonrisita escondida. Nos enamoramos pues.

No importa quién es el actor. Nosotras no amamos a Diego Ramos. Amamos a Miguel Ferrero, con pasión y locura. A partir de hoy lo vamos a extrañar, como se extrañan las pasiones nonatas. Aunque se llame distinto en otra novela, siempre será nuestro Miguel con apellido de chocolate.

FIN

jueves, 3 de mayo de 2007

Las iglesias a las tres de la tarde


A las tres de la tarde cuando el sol adormece y hace calor, hay gente en las iglesias. Algunos rezan fervorosamente en voz alta para despertar a los que duermen en los bancos contiguos, otros cantan con su pastor particular que les habla esperanzado sobre la venida del salvador y la vida eterna.

En la iglesia de Santa Teresa, donde lleva su cruz el Nazareno de San Pablo, hay un cuadro precioso del Cristo de la Misericordia, a su alrededor se congregan más de treinta fieles a cantar alabanzas o repetir palabras con la boca y el corazón. Al otro lado de la nave está la Virgen de la Rosa Mística, refulgente, escarchada, brillante, es una de las pocas que tienen el privilegio de una garita de hierro para encender velas. Allí me quedé.

Mientras la ciudad anda en otra cosa -quién sabe en qué anda Caracas a cualquier hora- la gente recoge un poquito de fe en algún templo, se aferra con las rodillas al reclinatorio y junta sus fuerzas en las palmas de las manos, que apretadas o viendo al cielo son la ofrenda, allí va todo “te lo dejo todo porque creo en ti”, así se lee la expresión apasionada de “por favor” o “gracias.”

Las iglesias a las tres de la tarde son iguales que a cualquier hora, pero mejores porque los curas están haciendo la siesta y cada quién es libre de acercarse a Dios como le plazca. Algunos se rinden ante el sopor del aire caliente y navegan por el sueño, otros leen la prensa para encontrar el fin del mundo, pero todos están solos. Incluyendo los grupos de oración y canto que se acompañan en la actividad, están solos en su encuentro con eso que vinieron a buscar, es un asunto de tu a tu con el altísimo. Quizá ni siquiera se están encontrando con Dios, quizá no están si no pasando el tiempo, quién sabe. Yo sólo sé que quería quedarme allí unos minutos más, porque el tiempo es más suave, los ruidos lejanos y las esperanzas se pueden tocar.