miércoles, 22 de agosto de 2007

Perfil de oficina


A las muchachas

Para empezar, no hay una sola foto del presidente en las limpias paredes, no sólo porque creemos y defendemos la autonomía de los poderes públicos, sino porque Hugo como hombre tres puntos suspensivos.

La oficina tiene un año funcionando y a éstas alturas sólo quedamos mujeres. Además, padeciendo lo que mi jefa llama el “síndrome de las dejadas”. El primero terminó su asesoría en diciembre y se fue para no volver jamás. A veces lo encontramos, o lo imaginamos, controlando alguna tragedia del transporte subterráneo con su sonrisa fácil y esa mirada tranquila incapaz de sucumbir a la ira. El segundo se ha ausentado por motivos de salud y aunque confiamos en su pronta recuperación, su jubilación se lo llevará de vacaciones por el Caribe antes de que nos demos cuenta. El tercero, ingrato y rastrero, se dejó comprar por las ansias de fama y fortuna. Nos hizo creer que iba a cambiar el mundo con algún proyecto altruista, pero lo descubrimos jimando agave en una hacienda tequilera, montando escenitas de celos dignos de una telenovelucha mexicana de pésima calaña y peor guión.

Pero seguimos en pie, porque nos gusta lo que hacemos y pensamos que para algo debe servir. Llevamos a cuestas una herramienta informática de trabajo que debería facilitarnos las cosas sin generarnos estrés laboral, dolores musculares y tensión arterial. Pero el Radar, así se llama, es un ser vivo que si pudiera hablar se burlaría de nosotras.

Fuera de eso, todo está mejor que bien. Estamos en un edificio antiguo en una de las zonas más seguras de centro de Caracas, cerquita de la Plaza Bolívar con vista en picado al Palacio Federal Legislativo, que nos ha regalado en las horas extras atardeceres estelares, ruidos de paraulatas y espectáculos históricos como ver, a eso de las cuatro de la tarde, a los asistentes de los diputados cargados de Sunday´s y Mc.Flurry´s.

Con el tiempo nos hemos hecho adictas a la información, la política y la ironía. Indivisibles estas tres, hemos perfeccionado nuestras lenguas viperinas para no perdonar a nadie. Si usted ofrece una declaración pública, tenga por seguro que lo vamos a saber, le vamos a averiguar la vida, cuándo y por qué estuvo de qué lado, además de las intenciones explícitas y ocultas de todo lo que está diciendo. También sabemos predecir el futuro político del país, equivocándonos mucho menos que Hermes Ramírez. Sin apartar la modestia, somos un as en eso de leer e interpretar escenarios y declaraciones. Lástima que no sirva para nada.

No todas somos amigas pero nos caemos lo suficientemente bien para que la oficina camine, el trabajo salga y las reuniones sean concisas y productivas con saldo de heridas igual a cero. Eso, en un ambiente sobrecargado de estrógenos, hiperexpuesto a los medios, rodeado de televisores encendidos, con ciclos menstruales acoplados o arrollado por mercurio retrógrado es más que suficiente.

Nos encanta hablar a la vez, recordar canciones viejas, el karaoke, el café, hablar con acentos, hablar de los hombres, planificar salidas, mirar vestidos y notas de farándula en la web, aprender canciones nuevas, el reggaetón, la salsa vieja, los caballos, Dudamel –peroyanotantoporquetienejoroba-, el Feng Shui y el canal cuarenta y siete. Hemos coincidido en el gusto por el Merlot, que las ruedas de prensa del ministro Carroña son, de lejos, el peor programa de la televisión venezolana, que somos absolutamente insoportables al menos 30 minutos por día y que fuimos afortunadas de aterrizar en esta oficina, creativa por obligación, tan sui géneris que hasta se puede ir en pijamas desatendiendo el patrón de la mujer ejecutiva, siempre y cuando el trabajo esté impecable a la hora prevista, porque existe la sospecha de que para algo debe servir.

4 comentarios:

elchamodel114 dijo...

Si hay alguna vacante, me avisas. Fallaré con lo de los ciclos menstruales y el Feng Shui, pero con la salsa y el merlot me defiendo bien.
Besos!

Jeanfreddy dijo...

En esa oficina ya no dejen entrar a más nadie :) parece que les va muy bien y la magia la perderán cuándo lleguen unas bolitas... sigan así, haciendo un equilibrio en las oficinas públicas.

muvimeiquer dijo...

Simplemente son admirables... Ese instinto de arpía a la defensiva-ofensiva que puede tener cualquie mujer en su espaico laboral pareciera verse aminorado por el Merlot...

Debería empezar a traer unas botellitas de Carmenere (que es un pelín mas fuerte) a ver si las locas que trabajan conmigo (porque son locas, dementes,desquiciadas y lo peor... son 7 contra 1) se calman un pelo, jeje..

Me encanto el texto...

Saludos y besos...

Acuario Escritor dijo...

Me anoto también a dejar mi síntesis curricular para cuando haya vacantes (a ver si así le pierdo el miedo al centro de Caracas). Yo también lo digo: me encantó el texto.