lunes, 7 de mayo de 2007

Todas amamos a Miguel Ferrero

No es amor propiamente, se parece más al deseo, al fanatismo, al suspiro adolescente. Pero si hay quienes que se juran la vida a la semana de conocerse ¿por qué nosotras no podemos declararle a Miguel nuestro amor profundo y desbocado?

Llevamos meses conociéndonos y nunca nos ha faltado a una cita, al menos no por su culpa. El tipo es argentino para más colmo. Alto, con una espalda de muralla, dientes en perfecta alineación con el ecuador y una sonrisota más poderosa que la Ley Habilitante. Su historia es trágica, con antecedentes de amnesia, una herencia en disputa y una vida rodeada de engaños. Pero nos dedica media hora diaria y en exclusiva, sólo para nosotras. Con decirles que nos gusta más que Rafael Correa, que ya es bastante.

Lo conocimos a principio de año, como un presagio de cosas buenas. Luego de las vacaciones de diciembre ya teníamos televisores en la oficina y empezamos a enculebrarnos con la novela de las dos. Retrasábamos la hora del almuerzo y durante esa media hora no sabíamos nada de política, periodismo, socialismo, elecciones, referéndos, chavismo, oposición, blogs, partidos únicos o varios, ¡nada! Miguel se iba a reír: “¡Míralo, que bello!”

Incluso nos pusimos en huelga cuando los protagonistas no daban pie con bola y veíamos la tele de reojo. Pero fue inútil, pudo más nuestra fascinación por su bronceado delicioso semicubierto con guayaberas blancas, aunque definitivamente le queda mejor el azul. Le conocimos cada mirada, cada gesto, cada puchero, cada sonrisita escondida. Nos enamoramos pues.

No importa quién es el actor. Nosotras no amamos a Diego Ramos. Amamos a Miguel Ferrero, con pasión y locura. A partir de hoy lo vamos a extrañar, como se extrañan las pasiones nonatas. Aunque se llame distinto en otra novela, siempre será nuestro Miguel con apellido de chocolate.

FIN

3 comentarios:

Muvimeiquer dijo...

Lo que hace la vista y la memoria... Por un momento había leído "Miguel Ferrari"...

Ya decía yo ¿Nina con tales gustos?

Jejeje... Igual no sé quién es el pana.

Saludos

*.+.*Mari*.+.* dijo...

Yo empecé a ver esa novela porque a mi mamá le encantaba... Poco a poco, capítulo a capítulo, la iba siguiendo, hasta que la "Lorena-manía" de mi progenitora me atrapó...

Y debo confesar que me puedo unir a tu club... Yo también amo a Miguel Ferrero, con su acento, con su bronceado, con su sonrisa (suspiro)...

Bello, bello, el chico en cuestión...

Regina Falange dijo...

Yo no vi la novela, y sé que no te refieres al actor, pero yo pagué mi dosis de culebra con este bombonazo en "Ängel de la Guarda". La vi exclusivamente por ese angelito...

ja ja ja muy buen post!