sábado, 12 de mayo de 2007

La pareja del centro

Temprano en la mañana van subiendo de Pajaritos a San Francisco a un costado de la iglesia. El lleva la bolsa de caramelos y ella va prendida de su brazo derecho como si tuvieran quince años, pero hace rato que pasaron los cincuenta. Ella lleva a cuestas las secuelas de una enfermedad que pudo haber sido polio o meningitis, porque los huesos se le van menguando a favor de la gravedad y la voz se le quiebra con los movimientos involuntarios de su boca. El lleva el cinturón ajustado en el último ojal y una barba canosa de varios días.

De San Francisco a Monjas la había visto vendiendo caramelitos de leche de esos que se quedan atascados en las muelas hasta que se derriten. Sus manos no dejaban de temblar y los caramelos retumbaban contra el plástico. Por torpeza, una tarde le di una moneda de quinientos y seguí de largo. Con su cuerpo en rebeldía se dio la vuelta y me llamó: “Mija, ¿no quiere los caramelitos?” Tomé uno y le sonreí. El sonido de los caramelos me persiguió más de una cuadra.

No la volví a ver, sino hasta dos semanas después. Yo iba apurada, subiendo por el costado de la iglesia. Ellos iban despacio y en silencio. El acariciaba la mano que se apoyaba en su brazo y ella, no sin esfuerzo, lo miraba. Quise desacelerar el paso pero me sentí intrusa de una ternura que no era mía y, por un momento, dudé que el amor tuviera fecha o circunstancia de caducidad.


3 comentarios:

Guachafitera dijo...

La imagen tierna de esa pareja se me derrite lento como los caramelitos que venden y sigo pensando en las fechas de vencimiento del amor.
Un abrazo

ISABELLA REY dijo...

Es la primera vez que entro a tu blog y la historia de tus hermanas "gallas" es demasiado buena,te felicito,me reí por más de media hora como una galla jajajaja.

*.+.*Mari*.+.* dijo...

"por un momento, dudé que el amor tenga fecha o circunstancia de caducidad"

Yo siempre lo he dudado... Soy idealista, soñadora, magenta y "poeta", creo en el amor así como el de esa pareja...

Tu texto logró dos efectos en mí: una sonrisa grande y las ganas de seguir creyendo en los amores para toda la vida...

Muy bonito tu post...