sábado, 3 de marzo de 2007

El bebé de María

Para mi amiga valiente y su bebé hermoso
y para Kike y Kate que no pudieron estar
Dicen que las personas se crecen ante las adversidades. Pocas veces esa frase había tenido tanto sentido como cuando vi a mi amiga María la segunda semana de clase de nuestro último semestre. Llevaba cinco meses de embarazo y había crecido al ritmo de su barriga. Era una persona distinta y no sólo en el sentido más obvio, ni como cambian algunas mujeres en esos “relanzamientos de vida” que siempre incluyen una dieta, un gimnasio y un novio nuevo. María hablaba en plural. Se había hecho consciente y responsable de otra vida, con la misma fuerza con que sacó su último semestre cargando el estigma de la jovencita preñada y con la misma determinación con que iba por la vida presentándose como María pero pidiendo que la llamaran Azul.

Ese día estaba en el cafetín tomándose un jugo natural, acariciando sus cinco meses de milagro y recordándome que tomo demasiado café. Algo de ese encuentro me dio la certeza de que la niñita frágil que en el primer semestre lloraba de tanto extrañar a su familia y a su pueblo del Llano jamás volvería. No en vano había pasado cinco años enfrentándose a una ciudad depredadora que engulle a los provincianos como una boa tragavenados.

Azul dice: Leina toy embarazada
Leina dice: Me estás jodiendo
Azul dice: Es en serio. Te lo juro.
Leina dice: Ya te llamo.

Me lo había dicho por Messenger, como los cuentos más memorables de nuestra amistad. Cuando la llamé yo era una bola de nervios que sólo alcanzaba a desatinar un previsible “Tranquila, todo va a salir bien.” Pocas veces me sentí tan avergonzada de mi misma como cuando le pregunté “Azu ¿qué vamos a hacer?” y la chiquita llorosa del otro lado creció mil años en dos segundos y me respondió “¿Cómo que qué vamos a hacer? Yo voy a tener a mi bebé.” Ahí se me aguó el guarapo y le dije, ahora sí convencida: “Ok. Entonces todo va a salir bien”

Así fue. No sólo tuvo un embarazo normal sino un parto excepcional. Hablé con ella el miércoles 28 y quedamos en vernos al día siguiente para entregarla le cámara filmadora. Había venido a Caracas para su control y quiso Dios que esta ciudad-vívora se indigestara con su propia bilis y el tráfico caótico nos hiciera aplazar la cita para el viernes en la tarde.

Nuevo mensaje de texto: La blu está en trabajo de parto, ten lista la cámara
Respuesta: Me están jodiendo
Nuevo mensaje de texto: No, es en serio, ya vamos para la clínica

Gabriel Enrique nació a las 10 de la noche del viernes 2 de marzo, sanito y completo. Se tomó el tiempo preciso para que su tía y sus abuelos llegaran de tan lejos, para que nosotras le adornáramos la puerta de la clínica con manualidades impovisadas, y para que su mami estuviera lista para traerlo al mundo como se hacía desde antes que la cesárea se pusiera de moda.

Hay que ser muy noble para encomendarle los dolores a Dios y rezar Aves Marías cuando muchas estaríamos mentando madres. Nosotras estábamos hechas una galleta y ella pedía fotos en el corto lapso que le dejaban las contracciones. En las fotos todas salíamos aterradas con una mueca de risa y ella como si estuviera en rumbarcaracas.com, luego se volteaba a rezar una contracción y volvía para otra foto. Tampoco faltó el chiste recurrente de todo el embarazo: “Leina, tienes que avisarle al verdadero padre” y esa habitación era un relajo un minuto si y un minuto no.

Salió caminando hacia el quirófano como si fuera para el banco. Después de veinte minutos Gabrielito soltó un grito de buen pulmón y vida plena y la sala de espera fue una fiesta de mujeres enternecidas y familiares orgullosos. Nos lo presentaron como a una estrella pop, ese angelito cegado por los flash nos dedicó una llantico, para complacer a las fans, y volvió a los brazos de mami. Ella, no cabía de la felicidad. Todos los dolores habían pasado. Momentos antes cuando estaba sucediendo lo peor, una doctora muy new age le pedía visualizar a Gabriel en un aura violeta, se le acercó para ayudarla a respirar y nos preguntó su nombre, su hermana Gabriela contestó: “se llama María” luego se le acercó al oído y le dijo: “pero por favor dígale Azul.”

6 comentarios:

LuisCarlos dijo...

Es un nombre hermoso para un niño. Venga, que la maternidad está llena de lecturas y escrituras. Que en el fondo también nació una nueva Azul. Que a su lado nace otra forma de "ser amigas".
Que la gente crece, y uno está allí, del lado que escogió, para ser parte de la vida, su vida.
Bien femenina la crónica. Buena. Brujil

Guachafitera dijo...

Nina, qué relato...casi, casi me haces pasar el susto de dar a luz! Un abrazo y gracias por la visita.

Acuario dijo...

Algunos dicen que azul es el color del agua... otros dicen que el agua es vida... por un momento sentí que volví a nacer al leer tus líneas... Recibe un beso de mi parte, dale otro a la madre y otro al recién nacido caballerito... Nunca dejes de escribir...

Muvimeiquer dijo...

Las heroínas nacen a cada rato, incluso, hacen que nazcan nuevos héroes... Y son esos protagonistas, los que no vemos a diario y que "pasan desapercibidos" por el monstruo llamado humanidad, los que le dan a esta pelicula - que denominamos vida - el toque mágico y la sazón para seguir...

Gracias por el texto, y extiénde mis felicitaciones a ambos héroes...

GABY la mana de Azul dijo...

ME ENCANTO LO QUE ESCRIBISTE DE MI HERMANA LO LEI HACE MUCHO PERO HASTA AHORA DOY SEÑALES DE HABERLO HECHO. ME FASCINA COMO ES TU PERCEPCIÓN DE LO SUCEDIDO, !Y SI SUPIERAS LOS DETALLES DE LO QUE A PASADO DESPUES HARIAS UN LIBRO LEINA!. YA TE CONTAREMOS PARA QUE HAGAS UN RELATO PERO ESTA VEZ DE GABRIELITO COMO LA RAZON DE LAS DICHAS Y LOS SACRIFICIOS DE MUCHOS Y DEL NACER DEL AMOR POR DOQUIER. UN BESO LEINA. SE TE QUIERE.

Nina dijo...

Gaby que bello tu comentario. Mucha gente me ha dicho que ha llorado con este post, pues yo lloré con tus palabras y se las mostré a mis hermanas y también lloraron.
¡Que amor tan grande! Un beso enorme para mi muchachito bello y mi amiga valiente. Fijate en toda la gente linda que les desea lo mejor. Para muestra un botón: todos los comentarios anteriores. mil gracias a todos por ser parte de esta magia.
Besos miles.