jueves, 15 de febrero de 2007

Misión Energía


El viernes llegaron a mi casa los bombillos blancos que ahorran energía. Hacía apenas una semana, un taxista me comentaba que en el barrio donde vive ya los habían instalado y que había escuchado a la oposición decir que esos bombillos, comunes, corrientes y silvestres (pero blancos) eran en realidad cámaras para grabar el interior de las viviendas y averiguar cuántas habitaciones vacías había para repoblarle la casa al pobre cristiano con unos cubanos, desdentados, desnutridos y peor… comunistas.

Como creo firmemente en la sabiduría de los ruleteros de Caracas y además conozco la clase de oposición de mi país, no lo puse en duda e hicimos chistes sobre el tema el resto del camino. En esa reedición del Gran Hermano popular, masivo y socialista, cuántas historias no se podrían contar.

Pero además, de ser cierta esa fantasía voyeurista a gran escala, sería la materia prima perfecta para estudiar los estilos de vida del venezolano y empezar, de una buena vez, a diseñar y ejecutar políticas públicas eficientes. Adiós al engorroso Censo y a los encuestadores que no pasan de la segunda escalera del barrio.

Desde mi bloque de viviendas multifamiliares made in perezjiménez, se ve de cerquita esa falda de montaña repleta de cocuyos blancos y unos intrigantes puntos amarillos. En la cima, la última casa olvidada por Dios y los gobiernos está alumbrada por los bombillitos blancos. Allí empezó la Misión Energía, que viene bajando de los cerros a la velocidad de la luz, como ningún otro plan del gobierno.

Un bombillo no es suficiente. Un bombillo, de hecho, no es nada porque en los barrios no se paga luz. Es preferible garantizar la seguridad, la comida, que el rancho no se caiga con la próxima llovizna y que los muchachitos tengan una opción diferente a las drogas. Pero se le agradece el detalle. Porque con un bombillo no se come, ni se compra, ni se educa, pero se pertenece. Se existe.

Que diferente suena para un pobre la idea de una cámara-bombillo. Ya me imagino a Elida hablando con su bombillo-Estado, echándole los cuentos de la cuadra, de la nueva generación de bichitos que ya andan consumiendo perico y cobrando peaje. Me la imagino pidiendo una nevera nueva, las medicinas de su mamá, un cupo para la carajita en la Casa Hogar de la avenida o que le quiten el IVA a la cajetilla de cigarros. Diciendo que hacen falta escuelas, que el agua llega sólo tres días a la semana y que no han recogido la basura desde el día de Reyes. Me la imagino tan dueña de su bombillo como de su voto.

Los amarillos, los diferentes

La leyenda urbana dice que los bombillos amarillos que todavía se ven en esa espuma blanca de perro con rabia que son los barrios de Caracas, son de las casas que no quisieron abrirle las puertas a los chavistas. Ahora resulta que aparte del color de la franela, tenemos otra excusa para segregarnos:

bombillo blanco = chavista / bombillo amarillo = opositor

Hay que esperar entonces que salga Leopoldo López con un “estudio” cuantitativo de los bombillos, afirmando que la diferencia de votos del 3D fue “burda pero no tanto” y exigiendo reconteo de bombillos.

En mi casa colocaron bombillos ahorradores en las áreas comunes, excepto en las habitaciones. Eso nos convierte en un hogar ni-ni (¡susto para los radicales!), nos descarta como refugio para cubanos y explica los puntitos amarillos, pero no se lo digan a Leopoldo López, porque quiero reírme de él con el próximo taxista que se atreva a llevarme al bloque. A esa entrada de barrio, patica de cerro, boca de lobo con bombillos nuevos.

3 comentarios:

Quetecotopereque dijo...

Buenas metáforas. Así mismo es. Somos capaces de segregar hasta por bombillos. Triste pero cierto. A ver si haciendo ese reconteo de "votos-bombillo" no hay saboteo (con apagones) por eso de la nacionalización de la Electricidad de Caracas.

Muy bueno tu blog!

Ahora tienes una nueva lectora

Benito Kamelas dijo...

Está muy bueno tu razonamiento. Y yo en cambio que estaba como muchachito esperando el regalo de niño Dios, nunca llegaron a cambiarlos. Por cierto voy a llamar al número que pusieron en la circular... Chaíto y nos vemos en Chacaíto.

Litro dijo...

Hoy descubrí tu blog y me sorprendí leyéndolo hasta el final e incluso soltando una risita de esas no muy sonoras, pero de las más sabrosas por el pacto que implican.

Te doy la bienvenida al inventario de blogs que reviso con regularidad.

éxito