miércoles, 24 de enero de 2007

Al Kapu con cariño

Esta mañana cuando entré al Metro me dispuse a revisar mis mensajes del celular. Un amigo me avisaba de la muerte de Ryszard Kapuscinski, el periodista polaco que conocí en mi segundo año de la universidad.
Quedé como descolocada y lo primero que recordé fue que tenía que pedirle a W. mi edición de Ébano. Bastante egoísta ese primer pensamiento de duelo, pero así de ingrata es la muerte.
Los libros de Kapuscinski son costosos y para mi bolsillo de estudiante han significado la mejor motivación para el ahorro. Me acuerdo clarito cuando conseguí “El Emperador” en el último tramo, del último estante del Fondo de Cultura Económica de la Av. Solano. Costaba quince mil bolívares (¡Increíblemente barato! Sus libos rondaban los cien mil bolívares) Quedaba un ejemplar y yo no tenía ni mil bolívares partidos por la mitad.
Nunca se me ha quitado la costumbre de husmear en las librerías aunque sólo lleve conmigo el ticket del metro. Pero esa fue la primera vez que sentí el vértigo de perder un libro aunque, legalmente, no fuera mío. Le rogué a la señora española del FdCE que me lo guardara, y le juré por todos los santos que volvería a buscarlo al día siguiente.
Hubiera pagado mucho más por esa historia de la caída de Haile Selassie, tan diferente a la que atesoran los seguidores de la cultura rastafari. Desde entonces, me ha parecido que todos sus libros valen lo que cuestan.
El mensaje culminaba con una sentencia tan definitiva como cierta, ha muerto “el mejor periodista del mundo.” El señor escribía todos los días, perfilaba sus personajes con la técnica del claroscuro, buscaba la verdad y amaba lo que hacía. Como los mejores.
Yo no conocí a Kapuscinski cuando vino a Venezuela y bailó salsa en “el Maní es Así.” Lo conocí antes con “Los cinco sentidos del periodista”, lo admiré con “El emperador”, lo quise cuando lloré con Ébano, y siento que me está esperando en “El Sha” en mi pila de libros pendientes.

2 comentarios:

cucoalmeria dijo...

Saludos desde España y felicidades por el blog y tus comentarios.

LuisCarlos dijo...

Al señor de las palabras alas...

enhorabuena por su promesa cumplida