viernes, 14 de diciembre de 2007

sábado, 3 de noviembre de 2007

¿Puedes sentir?

Existe una creencia difundida como certeza, de que son los rasgos de inteligencia lo que nos separa de otros seres vivos. Sin embargo, siempre he pensado que hay algo más, muy dentro de nosotros que nos permite ser humanos, que no es poca cosa.

Los más fervorosos dirán que se trata del alma, el espíritu. A mi se me parece más a un nudito diminuto en la boca del estómago. Allí donde se siente el amor y el miedo.

Será por eso que nuestras mejores decisiones las tomamos desde los sentimientos. No son las más sesudas, ni convenientes y casi siempre nos traen problemas, pero son las mejores porque nos salvan en nuestras noches de silencio.

En estos días, como otros, en los que el país se nos enmaraña en el ombligo, más que llamar a la calma y a la cordura o a la acción y la lucha, prefiero recordar (nos) que hay un camino. Es una senda dibujada a la medida de nuestras mejores esperanzas.

Les cuento cómo imagino el mío: naranja cálido como el sol de las cinco de la tarde pero con más frío que calor, hay mucha tierra húmeda para jugar, de pronto huele a café y suenan las voces que más amo en el mundo. Puede parecer, a veces, un pueblo fantasma, porque no es bonito, no debe serlo, es el camino que me trajo desde la niñez, la conexión con lo mejor y lo peor de mí.

Allá habrá que ir a plantarse… a sentir. Nada más que a sentir. Sin dejarse llevar por emociones transitorias. Una emoción, no es un sentimiento. No es lo mismo un pálpito que una premonición, ni la rabia es odio, ni el frenesí es amor. Estoy casi segura de que sólo sé sentir en ese lugar, y cada vez siento menos.

Entonces habrá que desconectarse de todo, como cuando besamos. Reconectarnos con el tacto y nuestros lenguajes escondidos. Buscar el nudo. Volver a lo que se nos olvidó.

Porque son tan malas las horas en las que tenemos que decidir con el bramido del poder en la nuca, aprovechándose de nuestras emociones, aturdiéndonos los sentimientos, que nadie es culpable de lo que todos no hacemos.

martes, 9 de octubre de 2007

Retorno


Para qué escribirle a los que se van, si no se sabe cuándo van a volver. Es mejor contarle a los que vuelven lo linda que es Caracas a las 7 de la mañana y lo bien que se respira, a ratos, con sólo imaginarnos el Ávila debajo de los pies.

Tú, que te vienes devolviendo de a poquito a descubrir una ciudad que nunca es la misma del día anterior, te me pareces a los recuerdos que no tengo contigo y dichosa me apresuro a servirte de guía para doblar a la izquierda, llegar a la Urdaneta y luego agarrar la Cota Mil.

Con toda la intención de hacerme feliz, me dices que conozco bien la ciudad, me preguntas nombres de lugares y me dejas contarte historias que a nadie le interesan. Entonces te miro de reojo y también te descubro distinto al día anterior. Te transformas al ritmo de Caracas, la volviste a encontrar dentro de ti.

Así le vamos ganando la batalla al extrañamiento, a la lejanía, a la nostalgia que deja de ser real cuando los recuerdos se pronuncian en tiempo presente. Constrúyeme un recuerdo. Dibújamelo aquí y ahora para llevarlo en el bolsillo cuando esto no sea más, cuando la transición se acabe y busquemos otro juego. Diséñame un recuerdo para cuando termines de llegar y contemos los días que no estuviste, todo lo que pasó no será porque volveremos a empezar, como cada día, en esta ciudad que siempre ha sido tuya, porque yo nunca he dejado de estar aquí.


jueves, 4 de octubre de 2007

Punto y coma

Ahora que aprendimos a separar lo deseable de lo no tanto, ahora que no nos pican los ojos nunca más, ejercitemos las reglas de ortografía, separemos lo importante del resto, así:

Varios vehículos fueron arrastrados por desbordamiento en la Yaguara; un indigente cayó al Guaire

Así es debajo del cinismo. Avísame cuando te vuelva a servir el corazón.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

otro cuento de estudiantes

Nina, que ahora también cuida niños a domicilio para mejorvivir, va saliendo de una pauta en la casa del partido Copei cuando dos jóvenes universitarios que entran le preguntan:

-¿Y la juventud?

No contestó. Hubiera querido ponerse a llorar, pero le pareció de peor gusto. Entonces se fue a contar las hojas de una enredadera más allá de la esquina siguiente.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

La que duerme con los ojos abiertos


No recuerdo exactamente el día que la conocí, pero fue en la Universidad. Hablaba poco y entre las dos hacíamos contrapeso a la explosiva personalidad de la tercera del clan: mientras M socializaba con media humanidad, nosotras nos escabullíamos a tomar café. Resulta que, con el tiempo, la fui conociendo tan bien que perfeccionamos la comunicación silenciosa, ésa que sólo manejo con mis hermanas y que tanto desespera a los ajenos. Sabemos exactamente lo que piensa la otra con sólo levantar una ceja y nuestros novios han concluido que tenemos las mismas manías y costumbres.

El día que nunca olvidaré fue cuando creyó haberme lastimado con un comentario inocente y se puso a llorar como una niña chiquita. Le dije que todo estaba bien, que no había pasado nada, pero su sinceridad y lealtad me conmovieron.

Es que yo, que no soy amiguera ni demasiado simpática, me enorgullezco de contar entre mi gente imprescindible a esta maracucha encantadora, incondicional, sensible, excelente profesional y buena amiga. Además es preciosa, tienen que conocerla. Tiene los ojos tan bonitos que cuando duerme no termina de cerrar los párpados, la muy pretenciosa. Éste año hay una miss que tiene un aire a mi bella amiga, pero no le llega ni a los talones ¿estás leyendo muérgana? ¡Eres única! ¡Felíz cumpleaños amiga! ¡Que Dios te bendiga toditito el tiempo!


lunes, 27 de agosto de 2007

El gen inoculable


Hablar de los hombres es uno de los pasatiempos favoritos de las mujeres. Quejarnos de ellos, en especial, ha motivado un sinnúmero de reuniones femeninas de corte inquisitorial, donde se dictan sentencias, ruedan cabezas, voluntades y, en definitiva, todas las mejores virtudes del ser en cuestión, porque es inapropiado defenderlo cuando la nota es demostrar la supremacía de nuestra desgracia personal.

Justo en uno de esos aquelarres, una amiga disparó: “Nina, tu me vas a disculpar, el problema es que tu relación no va para ningún lado. ¿Tanto tiempo juntos y no te ha propuesto matrimonio?” ¡Coño! Y yo que vine a quejarme porque el hombre no es detallista.

De pronto me imaginé llegando de la luna de miel, pensando al borde de la cama ¿y ahora qué?; teniendo niñitos para matar el tiempo o consolidar el matrimonio hasta que llegue la sentencia de divorcio porque “esto, ahora sí, no va para ningún lado.”

Lo primero que comprobé es que el “tu me vas a disculpar” por lo general antecede a una cosa imperdonable. Luego, que no hay evangelización posible contra ese gen social de matrimoniarse a como de lugar y como única opción cuando se cumple cierta edad, cierto tiempo de noviazgo, necesitas un “rumbo” para la relación o quieres huir del yugo familiar.

No creo que existan momentos o motivos correctos e incorrectos para casarse y aunque debe ser rico hablar de “mi esposo esto” o “mi esposo lo otro”, les puedo jurar que no hay nada de exótico en la economía del hogar y en las colas para pagar servicios a final de mes.

Pero como el pez muere con la boca lastimada y los ojos abiertos, sólo atinaré a repetir un consejo ajeno: toda mujer debería tener una lista de cosas por hacer antes de casarse. Después de ese tortazo y antes de que me alcance el destino, he comenzado a escribir la mía.

Y un consejo propio: de vez en cuando hay que sacar a pasear a la Susanita interna, llevarla a ver vidrieras, comprarle revistas para novias, mantenerla ocupada, contenta y a raya, no vaya a ser que, de tan aburrida en la máquina de coser, se le ocurra planear una escena en la que le digamos al pobre hombre: “Chico, como esto no va para ningún lado… ¿tu te quieres casar conmigo?”



miércoles, 22 de agosto de 2007

Perfil de oficina


A las muchachas

Para empezar, no hay una sola foto del presidente en las limpias paredes, no sólo porque creemos y defendemos la autonomía de los poderes públicos, sino porque Hugo como hombre tres puntos suspensivos.

La oficina tiene un año funcionando y a éstas alturas sólo quedamos mujeres. Además, padeciendo lo que mi jefa llama el “síndrome de las dejadas”. El primero terminó su asesoría en diciembre y se fue para no volver jamás. A veces lo encontramos, o lo imaginamos, controlando alguna tragedia del transporte subterráneo con su sonrisa fácil y esa mirada tranquila incapaz de sucumbir a la ira. El segundo se ha ausentado por motivos de salud y aunque confiamos en su pronta recuperación, su jubilación se lo llevará de vacaciones por el Caribe antes de que nos demos cuenta. El tercero, ingrato y rastrero, se dejó comprar por las ansias de fama y fortuna. Nos hizo creer que iba a cambiar el mundo con algún proyecto altruista, pero lo descubrimos jimando agave en una hacienda tequilera, montando escenitas de celos dignos de una telenovelucha mexicana de pésima calaña y peor guión.

Pero seguimos en pie, porque nos gusta lo que hacemos y pensamos que para algo debe servir. Llevamos a cuestas una herramienta informática de trabajo que debería facilitarnos las cosas sin generarnos estrés laboral, dolores musculares y tensión arterial. Pero el Radar, así se llama, es un ser vivo que si pudiera hablar se burlaría de nosotras.

Fuera de eso, todo está mejor que bien. Estamos en un edificio antiguo en una de las zonas más seguras de centro de Caracas, cerquita de la Plaza Bolívar con vista en picado al Palacio Federal Legislativo, que nos ha regalado en las horas extras atardeceres estelares, ruidos de paraulatas y espectáculos históricos como ver, a eso de las cuatro de la tarde, a los asistentes de los diputados cargados de Sunday´s y Mc.Flurry´s.

Con el tiempo nos hemos hecho adictas a la información, la política y la ironía. Indivisibles estas tres, hemos perfeccionado nuestras lenguas viperinas para no perdonar a nadie. Si usted ofrece una declaración pública, tenga por seguro que lo vamos a saber, le vamos a averiguar la vida, cuándo y por qué estuvo de qué lado, además de las intenciones explícitas y ocultas de todo lo que está diciendo. También sabemos predecir el futuro político del país, equivocándonos mucho menos que Hermes Ramírez. Sin apartar la modestia, somos un as en eso de leer e interpretar escenarios y declaraciones. Lástima que no sirva para nada.

No todas somos amigas pero nos caemos lo suficientemente bien para que la oficina camine, el trabajo salga y las reuniones sean concisas y productivas con saldo de heridas igual a cero. Eso, en un ambiente sobrecargado de estrógenos, hiperexpuesto a los medios, rodeado de televisores encendidos, con ciclos menstruales acoplados o arrollado por mercurio retrógrado es más que suficiente.

Nos encanta hablar a la vez, recordar canciones viejas, el karaoke, el café, hablar con acentos, hablar de los hombres, planificar salidas, mirar vestidos y notas de farándula en la web, aprender canciones nuevas, el reggaetón, la salsa vieja, los caballos, Dudamel –peroyanotantoporquetienejoroba-, el Feng Shui y el canal cuarenta y siete. Hemos coincidido en el gusto por el Merlot, que las ruedas de prensa del ministro Carroña son, de lejos, el peor programa de la televisión venezolana, que somos absolutamente insoportables al menos 30 minutos por día y que fuimos afortunadas de aterrizar en esta oficina, creativa por obligación, tan sui géneris que hasta se puede ir en pijamas desatendiendo el patrón de la mujer ejecutiva, siempre y cuando el trabajo esté impecable a la hora prevista, porque existe la sospecha de que para algo debe servir.

jueves, 9 de agosto de 2007

Dolor

Apenas abrí los ojos pasó maldito dolor de cabeza que no tiene explicación ni causa aparente es imposible remontar la suerte de un día con un yunque aprisionado contra cada sien no quiero hacer nada tengo el humor carcomido y me siento incapaz de escribir dos líneas coherentes es probable que haya sido por despegarme de la almohada sin desperezarme o por saltarme el café madrugador pero estoy casi segura que fue porque la alarma del despertador se activó con una canción de Samir Bazzi ahora sólo tengo ganas de irme a morir a mi cama mientras Caracas se hunde y flota en su propia inmundicia y que el cielo se caiga junto con el avión de Lula mientras yo pago ochocientos mil dólares libres de impuesto por una tableta de ibuprofeno.

domingo, 5 de agosto de 2007

Uno prestado

Tan bonito y oportuno que provoca memorizarlo, adoptarlo como biografía y contárselo bajito a quien hace rato le debo un susurro...


NIÑA

La niña que hay en mí te ama.
Ama tu corazón tranquilo,
ama tu alma, de niño también.
En esta límpida región nos hemos encontrado:
de agua, de cristal, de tesoros escondidos.
Juntos subimos a la buhardilla de mi casa
y descubrimos una telaraña de hilos de oro.
Bajamos al patio y cosechamos higos maduros
dulces como tus besos.

La niña que hay en mí te busca
para contarnos cuentos infinitos
y jugar a la rayuela,
para caminar por los bosques
olorosos de tiernas maderas
y recoger insectos de brillantes alas.

La niña que hay en mí te quiere
para que reclines tu cabeza en mi pecho
y llores porque la maestra
se portó injusta contigo
y el deber te aburre tanto.

La niña que hay en mí te adora
como la sencilla flor de ñáchag
que se abre al sol que la besa;
como el arroyuelo que salta sin detenerse
y abraza los juncos de ambas orillas:
como la torcaza, la quinde,
la mirla de alas de carbunclo
necesitan del profundo
aliento del aire.


Natasha Salguero (Ecuador)



miércoles, 25 de julio de 2007

Barreto

El libro reposa en mi biblioteca desde hace meses. Reposar es el verbo correcto porque no se ha movido de su lugar en tanto tiempo que estoy empezando a pensar que nació muerto, a diferencia de otros libracos con vida propia. Apenas le acabo de dedicar una mirada para transcribir a continuación el título: “Crítica de la razón mediática. Ensayos sobre biopolítica y potencia política del cuerpo. Pre-textos para un debate sobre el socialismo” ¿Díganme si la “potencia política del cuerpo” no es materia para blogs, post, conversatorios académicos y sesiones interminables de joda y mamadera de gallo?

Yo, vaya que soy ignorante, he dejado reposar las 687 páginas de la tesis doctoral de Juan Barreto, juro que sin un ápice de mala intención. La política de democratización del conocimiento debería pasar por una traducción de los pergaminos encriptados, ilegibles e indescifrables que pueden llegar a ser ciertos textos académicos, para que entonces, y sólo entonces, mortales de comprensión lectora promedio (Dios santísimo, en realidad soy ignorante) podamos acceder a esos tejemanejes teóricos, paradigmáticos y epistemológicos que tanta falta hacen cuando, como en mi caso, debemos encarar por alguna razón laboral a seres que han dedicado la mitad de su vida a descifrar ese tipo de textos y la otra mitad a escribirlos.

Ha sido, insisto, una falta grave por deliberada pero carente de toda saña, porque a final de cuentas, intuye uno que alguna cosa interesante debe saber y querer decir este señor para culminar con éxitos y publicar una tesis calificada con veinte puntos, porque no debemos obviar que la ficha del autor está plagada de referencias a sus calificaciones y menciones académicas, para que no quede dudas de a quién estamos leyendo. Eso es plausible, como no. Hay que reconocer los esfuerzos y méritos del prójimo, mucho más cuando es paisano. Nadie le anda diciendo a Johan Santana “echón arrogante” sólo porque es público y notorio que tiene doble Cy Young.

Así que a los abogados su Lic., a los doctores su Doc., a Santana nuestros mejores deseos y a los alcaldes su mentada de madre, por supuesto. Allí, en ese destino, parece que no valen los doctorados. Y cuando hablo de mentar la madre no quiero, ni por error, referirme al incidente del Estadio Universitario en el juego Uruguay-México, en el que un Doctor Honoris Causa perdió los estribos porque a nadie le gusta que se metan con la madre de uno, sino a la mentadita reglamentaria que, entre dientes o bien pronunciada, dejamos libre ante la tronera de hueco que no han terminado de reparar, la basura que llevan meses sin recoger, el relámpago con piernas que te arrebató la cartera sin tener la consideración de dejarte la cédula ante la mirada espabilada de funcionarios policiales, o el “coñísimo de su madre” tan sabroso que sale del segundo cuadrante del pulmón cuando uno lee cosas como estas:


Si vamos un poco más allá de la primera deducción derivada de la frase, que vendría a ser: “estos coños no han hecho nada del 98 para acá” podríamos ser más temerarios (por obvios y nada originales) al afirmar que “en el 98 estábamos rejodidos y no nos habíamos dado cuenta.” Además, justo cuando uno está esperando la explicación de por qué eso no es “tan malo” el último Alcalde Mayor de la historia reciente desatina al decir: “sólo que en la actualidad los medios de comunicación exageran su incidencia y se cartelizan para magnificar el fenómeno.” ¡Vaya, sí que le parecemos ignorantes!

Sin embargo, hay que darle al Alcalde el beneficio de la duda, no sólo porque lo leí en Globovisión.com, sino porque uno no entiende como “veinte cursos post doctorales aprobados” conlleven, como un ferrocarril descarrilado, a semejante conclusión. Es preciso, como en cualquier investigación bien documentada, que no se vayan sin conocer el contexto: “ciudades como Santo Domingo o Ciudad de México –afirma el Alcalde- son muy inseguras, pero los medios no cabalgan sobre este problema.” Bravo, muchachón. Eso sí que reconforta: estamos jodidos, pero no solos. 20 puntos, 20 puntos, 20 puntos…

sábado, 21 de julio de 2007

Harry Potter: Speak Spanish


Otra vez, y como siempre, cuatrocientos millones de hispanoparlantes no fuimos suficientes.

Comprar un libro siempre es un acto de fe. No importa si luego, como yo, alimenta la torre de títulos pendientes y sus propias frustraciones personales por no tener tiempo suficiente para devorar cientos de páginas con olor a nuevo. La sola apuesta, el fascinante trueque de esperanzas (y billetes) por mundos e historias, reales o imaginarios, bien valen las penas, los embarques, el ahorro y las esperas. Sobre todo las esperas.

Los millones de fans de Harry Potter* que pensamos, soñamos, hablamos y escribimos en español pasaremos seis meses huyendo de adelantos, reseñas y cualquier mención al último libro del mago de gafas redondas y cicatriz de rayo, si queremos disfrutar el último capítulo en el idioma de la tierra que amamos. Siempre sucede. Los lanzamientos “mundiales” de la saga son en lengua anglo. En ésta, nuestra “República Bananera” sabemos esperar.

A ver, no se trata de una cruzada por otra causa perdida, ni una queja neohippie y antimperialista. Fuera de ciertas aplicaciones del spanglish en el habla común Caribe que molestan como una caries en el nervio: helooo, fine, nice, hot, fuck, to much, oh my good, rules, talk to he hand y demás mariconerías que hemos sabido asimilar en nuestra jerga diaria, no tengo nada contra el inglés.

Esto es una queja fundada en mi fe. En mis apuestas y esperanzas. Porque me gusta mucho más comprar libros que zapatos, que en mi caso es decir bastante, y un día feliz podría ser que nadie me moleste mientras leo algún ejemplar adictivo. Son momentos sagrados, y no creo exagerar, esos con nuestros libros amados. Pactos irrenunciables de fidelidad. “Juramentos inquebrantables” para hablar en términos harrypotterianos, si cabe la expresión. Por eso, prestar un libro es una maravillosa muestra de afecto y confianza. Regalarlo y dedicarlo ni se diga.

Hoy tuve la dicha de comprar uno de los libros que más he deseado en los últimos meses. No compré el séptimo de Harry Potter, en su idioma original, como lo hicieron millones de personas en el mundo. Aún no puedo creer que ni siquiera por tratarse del último de la saga hubiera algún esfuerzo editorial mancomunado para hacer un verdadero lanzamiento “mundial” en varios idiomas. ¿Estoy pidiendo demasiado? Sufro de ese mal.

Para alegría de mi padre que menosprecia las aventuras del acontecido mago, mi ejemplar de “Che Guevara: Una vida revolucionaria” de Jon Lee Anderson, gringo enamorado de nuestro continente, reportero insigne, maestro de semblanzas, se une a mi lista de tesoros de papel, junto a esa edición especial de Rayuela que acertaron regalarme por mi último cumpleaños o a “El País según Cabrujas” que encontré en un recóndito tarantín de alguna feria del libro por el insólito precio de veinte mil bolívares. Hoy aumenta mi ruma de libros por leer, toca esperar hasta enero del 2008 cuando llegue Harry. Porque como diría el gran Blades: en esta playa sólo se habla español.

* Declaración: Amo a Harry Potter, con pasión y locura, como diría la Niña del Bigote. Puede que algunos lo consideren una afrenta contra la intelectualidad, el libre pensamiento, la autonomía universitaria, la libertad de expresión o demás barbaridades pero eso, en realidad, no importa.

martes, 3 de julio de 2007

Brevísimo

Respira por la nariz y bota por la boca. Inhala. Sssnnn. Suspira. Inhala. Trágate el aire y el polvo, la sal y la tierra, tu formol, tu ceniza.

Que no quede nada.

Ni piedra sobre piedra. Ni polvo sobre línea, ni hierba bajo humo, ni ojo sobre cuenca.

jueves, 21 de junio de 2007

A falta de post… meme


Respondiendo ésto recordé un montón de cosas bonitas. Mil gracias, Mari, Muvi y Chamín del 114, lo disfruté un mundo...


  1. ¿Cuáles son los olores y sabores que te recuerdan la infancia?

El olor del café recién colado con el que me desperté toda la vida. La leche en polvo con azúcar, el batido de malta con ojo de res, las vitaminas líquidas que venían en frasquitos diminutos, el pollo frito que cocinaba mi mamá y el pan dulce con mantequilla mojado en café con leche.


2. ¿Cuál es el personaje de alguna historia, novela, cuento o película que te hubiese gustado ser?

Wendy, de Peter Pan.


3. ¿Si fueses mascota ¿cuál escogerías y cómo te gustaría que te trataran?

Sería como mi morrocoya Democracia que vive sola en el patio de la casa, rodeada de tierra, sin molestar ni que la molesten, sino cuando es necesario.


4. Alguna maña o manía que conservas aún después de grande.

De chiquita solía jugar sola y en silencio, todo pasaba en mi cabeza, aún puedo estar callada y ausente muchísimo tiempo sin sentirme rara.

Pellizco a la gente cuando decimos la misma palabra o cuando veo a un pelirrojo.

No paso por las alcantarillas


5. Si volvieras a la adolescencia ¿qué aspecto de tu vida te hubiese gustado cambiar?

El inicio de mi maldición de los 14 de febrero.


6. ¿Cómo imaginabas tu vida cuando eras niño?

Como bailarina de coreografías.


7. ¿Alguna vez se te ha escapado algún sueño?, si son muchos ¿Cuál te hubiese gustado atrapar?

Sueño como loca, pero los que quiero atrapar no los cuento para que se me cumplan…


8. ¿Cómo te gustaría que te recordaran tus hijos?

Como mis hermanas y yo recordamos a mi mamá.


Me gustaría leer las respuestas de Romana y Guachafitera



sábado, 9 de junio de 2007

Carta a los estudiantes (la "dirigencia" que se joda)


Querida gente, la cosa es fácil: así iban a ocurrir las cosas y nosotros tenemos la culpa. Cómo se combate un destino fallido marcado en la sien, cómo corregir una falla de origen, diría una amiga.

Por éste lado de la web, que a veces huele a baños de hierbas y a tabaco de bruja, quisimos hacernos los locos ante los presagios en el fondo de la taza de café. Por inocencia, por conveniencia, por ignorancia, por esperanza, diga usted, pero hasta hace poco hablábamos de no desperdiciar la oportunidad, de cuidar el lenguaje y las formas. Algunos, mucho más fieles a sus intuiciones que yo, podrían decirme fácilmente: ¡Te lo dije!

Pero pasa que conozco gente, de ambas tendencias políticas, dispuesta a romper la polarización, a debatir, proponer, hacer patria y trabajar en función de este proyecto de país que decidió la mayoría, pero dispuestos a levantar la voz y las manos cuando queramos decir “no estoy de acuerdo” explicando el por qué en el espacio que sea. Dando la cara cuando queramos criticar la ineficiencia, la burocracia, el mercantilismo, los vicios de la vieja política que abundan en este gobierno. ¡Había tanto que decir! ¡Tanto! Sin embargo, cometí un error fácil: creer que esos eran más de los que puedo contar con las manos, cuando en realidad me sobran dedos.

Digo que, a pesar de mis esperanzas, esto podía pasar porque los estudiantes no sólo hemos estado de espaldas (es decir frente al televisor) a este país que ha cambiado y es mayoría chavista por convicción y corazón. Hemos abandonado las comunidades, la tierra, el barrio, el campo, la lucha, la gente. Todo nos hiede, la pobreza nos huele fo, no aguantamos el rural con carajitos piojosos y la Ley de Servicio Comunitario nos parece una oportunidad para gritar ¡autoritarismo! Vociferamos ¡Autonomía! ¡Libertad! pero somos incapaces de exigir a las autoridades universitarias rendición de cuentas o seguridad en el campus, entre tantos ejemplos. “La arrogancia de la clase media, chama”, me dijeron. La soberbia y la estupidez -agrego yo.

Es una soberana falta de ovarios, bolas y respeto haberse retirado así de la Asamblea Nacional. Además en cadena nacional de radio y televisión. Debe ser que si a mi alguna vez se me hubiera ocurrido dejar a mi mamá con la palabra en la boca y largarme me habría volteado la cara con su derecha de caligrafía perfecta. Lo que pasa es que a mi la valentía y la madurez se me parecen a otra cosa y tengo un concepto distinto de heroísmo.

Los argumentos para justificar lo injustificable dan risa y pena. ¿Que se fueron porque lo que pidieron fue un derecho de palabra y no un debate? Los invito a revisar el documento que consignaron ante la AN, traído hasta acá por los buenos oficios de mi amiga Julia, donde se lee: “Solicitamos asimismo que dicho debate sea difundido a través de todos los medios de comunicación públicos y privados” ¿no se parece eso a una cadena nacional?



Y si así fuera, ajá, no era un debate, fue una “emboscada ideológica.” Estás allí, en una sesión histórica, te está viendo el país entero, exprésate, sé libre, expón tus argumentos, exige cambios sociales, pelea por lo que crees, por lo que has marchado dos semanas, convence a tu país que los titulares de prensa no te quedan grandes, que mereces tanta atención, tanta alharaca, que la carrera te ha servido para algo. ¡Date pues! ¡Sé grande!

El tema del debate o el derecho de palabra en todo caso eso era una mera formalidad que tiene sin cuidado al resto del país, sólo se vio a un muchachito grosero huyendo de una discusión entre adultos. Y como Globovisión sólo llega por señal abierta a dos estados (Dtto. Capital y Zulia y al resto por cable) sus injustificaciones de la rueda de prensa las desconoce medio mundo. Los debates en el seno de las universidades son importantes pero su alcance nunca será el mismo que una exposición televisada que llegue a todos los hogares de Venezuela. En definitiva, el costo comunicacional y político se pierde de vista.

¿Desigualdad de condiciones? Les recuerdo que la correlación de fuerzas actual de la AN es el resultado del retiro de la oposición de las elecciones Parlamentarias del 2005. Que mala maña esa de batirse y salir corriendo. Yo vi veinte sillas, diez ocupadas y diez vacías. En un debate o “derechos de palabras alternados” el ganador lo determina la opinión pública, incluso se habla de “percepción ganadora.” El auditorio y el juez era Venezuela no los diputados de la Asamblea Nacional. Entregaron el examen en blanco, volvieron a perder por forfait. La cagaron. ¿Es difícil entenderlo? El sólo hecho de que esto se tenga que explicar es alarmante.

Todo esto me lleva a pensar en la causa más triste: no tenían cómo quedarse a pelear y eso es culpa nuestra. No se han construido argumentos acordes con la nueva realidad nacional y jamás podrán construirse con discursos como el de Douglas Barrios que fue, entre otras cosas, una defensa de sus intereses de clase ¡ah! y de un “estudiante” acusado de violación. Estas semanas se había hablado de todo, de derechos civiles, de libertad de expresión, de autonomía pero en ese pastel morado y piche nunca se había hablado de Nixon Moreno. ¡Así andamos de perdidos!

Ese rumbo extraviado, esa alucinación independentista es nuestra culpa. Los sistemas de representación del movimiento estudiantil son un asco. Stalin González llegó a la FCU entubado, a punta de chuleta. Recuerdo claramente el día de las elecciones, nuestro ilustre Secretario General del Centro de Estudiantes de la ECS-UCV se lucía así:

-¿Ya sabes por quién votar?

-No, me da igual –respondía la gente

-Bueno, vota así –y entregaba el panfletito grasiento.

Así nacen los fracasos, así se tuercen los destinos, cuando lo correcto se diluye en lo conveniente. Cuando los apáticos se convierten en borregos. Cuando decidimos no hacer nada. Cuando dejamos que nuestros liderazgos sean ocupados por impedidos intelectuales prestos a poner la torta en cadena nacional.


PD: acaba de llegar la respuesta a mis cartas a la “dirigencia estudiantil”:

"Debido al elevado número de correos recibidos, nos disculpamos por no poder responderte el email a tiempo. Agradecemos tu carta y lo que propones y expresas en ella, tendremos en cuenta todas aquellas propuestas creativas que permitan darle continuidad al movimiento. Cualquier cosa recuerda que está a disposición www.generacion28.tk en la cual igualmente puedes opinar y enterarte de las informaciones y noticias de última hora. Nuevamente, disculpa la tardanza.
Estudiantes Unidos de Venezuela"

Una perla de la página, los resultados de la encuesta ¿La actuación de nuestros líderes en la AN fue? ¡Dios santo! Como que sí estamos jodidos por todos lados.


lunes, 4 de junio de 2007

Latonería, pintura y política


José es un tipo simpatiquísimo, agradable y conversador. Es homosexual y me corta el cabello desde hace años, no tanto porque sea una eminencia en peluquería, sino porque trabaja cerca de mi casa, accede a atenderme cuando no tengo cita y me deja robarle las ediciones viejísimas de Gatopardo.

José es chavista y de los duros. Si no hubiera tenido que trabajar el sábado habría ido a la marcha con su camisa roja y su cinturón del orgullo gay. Nunca hemos hablado de farándula, ni de moda, pocas veces de hombres, pero siempre hablamos de política, de Hugo Chávez, su gobierno y su oposición. Con los años he aprendido a dosificar la conversa: nada de temas álgidos cuando me lava el cabello o trabaja con las tijeras, por suerte nunca me estiro las greñas porque a éstas alturas estaría calva de tanto que me gusta buscarle la lengua y llevarle la contraria.

-Este italiano hediondo me tiene harto, todos sus argumentos son de escuálidos -me dice José en el lavacabezas, refiriéndose al nuevo peluquero que asegura no estar ni con Dios ni con el diablo, pero nadie le cree.

José se metía con el italiano mientras me comentaba, por ejemplo, que si Chávez no hubiera llegado al poder estaríamos tan hipotecados como Argentina, “que es mitad de Estados Unidos y mitad de Venezuela.”
-Yo sólo espero que nos toque la parte que incluye Buenos Aires -le contesté. No le causó risa.

En eso estuvimos casi toda la tarde, con VTV acallando la música tecno que andaba de voz baja entre el sopor de secadores, vaporizadores, planchas y gorros térmicos. El italiano decía “A” y José me respondía “B” en la pata de la oreja “no vaya a ser que se te ocurra darle la razón al marica anacrónico ese.”

Al final fue una jornada exitosa, le seguimos el pulso a la marcha y al menos los dos peluqueros no terminaron esmoñándose. Esos encuentros que las mujeres tenemos mínimo una vez al mes con nuestro “estilista” de confianza para hacernos de todo más algo y ponernos al día con los chismes y las recomendaciones de Cosmopolitan, también sirven para drenar y recomponer. A mi me han servido como ejercicio de tolerancia en muchos sentidos, una suerte de taller “open mind” multifuncional, de lo contrario me hubiera caído para atrás con esta perla: “yo te voy a decir algo, muy escuálido, muy sifrino, muy golpista y todo lo que quieran, pero ese Goicochea está de un chévere...”

jueves, 31 de mayo de 2007

Carta a la dirigencia estudiantíl (II)

Este movimiento estudiantil es inédito, por dos razones:

- La supuesta: Por encontrarse desvinculado de organización política alguna.

- La fáctica: Por tener un espacio garantizado dentro de los medios de comunicación.

Ambas características pueden actuar como una daga de doble filo. La primera es una posición que considero positiva, en tanto sea absolutamente cierta y demostrable, porque confronta los argumentos de manipulación política. Hoy, justo después de la rueda de prensa como deben saber, la primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional presentó una grabación como evidencia de dicha manipulación. Se habló, en base a la conversación, de una estrategia de la oposición para dejar que la fuerza estudiantil agarre vuelo y luego aprovecharse de la misma.

Que indignación que nos vean la cara de estúpidos, sobre todo cuando muchos de nosotros no necesitamos graduarnos para tener un pensamiento más amplio, plural y crítico del que han hecho gala algunos de los dirigentes políticos oficialistas y opositores, pero ¿acaso no es así como nos hemos visto todos estos días en los medios? ¿O es que las declaraciones de algunos marchistas desprevenidos, las pancartas y las consignas son muestra de un nivel de análisis digno de la Academia y de la Universidad, o al menos de un poquito de sentido común? Lo dudé hasta la rueda de prensa de hoy, y ya llevamos cuatro días de manifestaciones. Hay mucha gente confundida que desvirtúa el deber ser de la movilización ¿o es que las propuestas llegaron tarde y ellos se acaban de enterar que esto no es para sacar “al gorila de Miraflores” o para devolverle su canal a Marcel Granier con el desgastado discurso de la Libertad de Expresión?

Es imperante deslastrarse de esos estigmas, porque de hecho en la grabación se menciona a dirigentes estudiantiles. Si en realidad queremos que esto tenga una repercusión importante es necesario cuidar el lenguaje (basta de insultos al pueblo chavista) y las formas (¡llevemos la bandera al derecho por el amor de Dios!) y sobre todo neutralizar las fichas politiqueras que hubiera incluso dentro de la dirigencia. Como estudiante, como marchista, como ciudadana lo exijo. Stalin González, estoy hablando de ti y del resto como tú.

Ahora, el desengaño hacia los partidos políticos y sus protagonistas es una marca propia de las últimas generaciones. Así llegó Hugo Chávez al poder, montado en la cresta de nuestras desesperanzas como pueblo embaucado por la política tradicional, y así seguimos teniendo brujos y comediantes como candidatos presidenciales. Justamente, para evitar la apología a la antipolítica que tanto daño la ha hecho a nuestras formas de participación democrática, es necesario el nacimiento de un liderazgo joven capaz de repensar nuestro papel dentro de una nueva manera de ejercer la política, en el marco de la democracia participativa y las formas de organización que el pueblo ha hecho suyas (mesas técnicas de agua, comités de tierras, consejos comunales, etc.). Mirar a ese nuevo país que se ha transformado frente a nuestros ojos y no hemos querido reconocer porque no nos ha dado la gana. Son más de 7 millones 300 mil personas con una nueva realidad. A ellos también se les debe una generación capaz de relevar al proceso bolivariano sin menoscabo de sus conquistas sociales recientes.

El segundo punto, el de los medios de comunicación también es un chuzo de cuidado. En medio de la polarización tenemos medios politizados, periodistas dirigentes, Chicas Polar con discurso enardecido y demás cachilapos de ésta, nuestra fauna mediática. Los medios ratifican los prejuicios políticos de sus audiencias, instigan al odio y a la segregación. No seamos parte de su juego, seamos la verdadera diferencia.

Por último pero, a mi juicio lo más importante: la continuidad de estas movilizaciones. Puedo enumerar las veces que los estudiantes de Caracas (porque según he leído en el Zulia el movimiento es más activo y han conquistado espacios de a poquito) hemos marchado: la Masacre de Kennedy; el asesinato de los hermanos Faddoul, Miguel Rivas y Jorge Aguirre; y la no renovación de la concesión a RCTV. Si bien es cierto que todos estos hechos, por su dimensión y alcance mueven más profundamente las fibras de la sociedad y son el cultivo perfecto para impulsar, sobre todo mediáticamente, las peticiones estudiantiles, habla muy mal de nuestra sensibilidad social, esa incapacidad para exigir reivindicaciones básicas. Con toda la razón nos tildan de “sifrinos desubicados.”

¿Cuántos estudiantes universitarios nos movilizaríamos y pondríamos a la orden nuestro conocimiento y experiencia en pro de la resolución de problemas de una comunidad específica o de un grupo de ciudadanos? ¿Por qué los debates sobre temas trascendentes siempre tienen tan poco quórum? ¿Somos capaces de exigir a la fiscalía celeridad en la resolución de los miles de expedientes de personas que esperan juicio, privados de su libertad? Mejor aún ¿seriamos capaces de presentar propuestas alternativas al sistema judicial y carcelario o cualquier otra situación crítica? ¿queremos debatir sobre socialismo? ¿Somos capaces de mantener activa la protesta estudiantil orientada hacia otros tópicos aún cuando las cámaras no nos enfoquen? Yo creo que sí. Por eso mis letras, por eso mis pasos en una marcha.



NOTA: Ambas cartas fueron enviadas a estudiantesunidosdevenezuela@gmail.com, allí pueden escribirles a los chiquitos de la rueda de prensa de hoy.

Créditos: He fungido prácticamente como compiladora de opiniones. Ambos post han sido nutrido por mis conversaciones sobre el tema con gente inteligentísima, incluyendo a las y los comentaristas de este blog. Gracias a todos.

Carta a la dirigencia estudiantíl (I)

Que acertada rueda de prensa. Casi desmontaron todos los argumentos que tambaleaban los nuestros. ¿Momentos cumbres?

-"El gobernador del Zulia (los políticos tradicionales) tiene su agenda, los estudiantes tenemos la nuestra."

-El aplauso a la periodista de TEVes, porque hay pocas cosa peores que el comportamiento fascista. que tanto ha caracterizado a esta oposición.

Ahora bien, varias consideraciones desde esta humilde esquina de la web:

Mis razones para protestar y en las que me gustaría verme reflejada:

-La separación e independencia de los poderes públicos para garantizar la desconcentración del poder en el Ejecutivo Nacional.

-Que seamos iguales ante la ley. Las últimas decisiones del TSJ (y muchas otras en casos distintos) demuestran un manejo discrecional de la justicia absolutamente pernicioso y por demás vergonzoso.

-La verdadera democratización del espectro radioeléctrico con señales independientes del gobierno y de grupos económicos con turbias intenciones.

-El libre pensamiento y la posibilidad de expresarlo, punto de honor que ni el gobierno, RCTV o el resto de los medios han respetado jamás, porque el Presidente acusa de imperialista a todo lo que le huela a disidencia, aun cuando muchos de nosotros también marchamos contra el imperio y la guerra en Irak, y en Globovisión no se puede decir que te salvaron la vida en Barrio Adentro.

-Protesto contra todo abuso de poder, venga del Estado, de los medios, de las empresas privadas o de cualquier otro actor de nuestra sociedad.

-La regularización de los métodos de disuasión de manifestaciones públicas utilizados por los órganos de seguridad del estado encargados de garantizar el orden público. ¿Cómo es posible que después de tantos estudiantes muertos a lo largo de nuestra historia se sigan utilizando métodos represivos de ese calibre?

-Parece inverosímil, pero aquí voy: Exigir a los medios de comunicación, públicos y privados y a sus trabajadores, criterios mínimos de ética profesional en el ejercicio del periodismo y el entretenimiento. Es decir, que hagan bien su trabajo y que cumplan la ley en función de nuestro derecho como ciudadanos a estar bien informados. Tal como lo expresaron, la apertura a TODAS las tendencias del pensamiento plural que abundan en el país.

-La invitación a incorporarse al movimiento estudiantil a todos los estudiantes que no pertenezcan a la mal llamada “educación formal” y estén en sintonía con las propuestas, con la garantía de que serán escuchados y acogidos sin distingos. (léase estudiantes de Medicina Comunitaria y distintas Misiones de corte educativo que ha impulsado el Gobierno Nacional)


Sigue

martes, 29 de mayo de 2007

Conclusiones de una concentración



Luego de 4 horas de concentración con los estudiantes, y de mí respectivo regaño “por haberme metido a política y no a periodista en esas marchas que no conducen a nada”, estas son mis conclusiones:

1.- Los estudiantes estamos más desorganizados y desarticulados de lo que pensaba. Y así es muy fácil dejarnos manipular. De hecho anda corriendo un mensajito de texto: “Los estudiantes llaman a paro nacional.” Querrán decir que “alguien” llama a paro nacional y firma en nombre de los estudiantes. Malo, malo.

2.- Hoy me quedé loca. Muchísimos de los estudiantes tenían máscaras antigás. ¡Como los pacos! Si los tirapiedras de los años 70 y 80 hubieran estado tan bien equipados, hubiéramos tenido una mejor cuarta república y quién sabe si hasta un gobierno de izquierda más temprano.

3.- Si esta generación de estudiantes tuviéramos la mitad de las agallas y de la convicción de esa generación, otros gallos cantarían. Ahí si le digo a Hugo que nos preste atención porque “los estudiantes tenemos con qué.” Pero nos faltan argumentos en qué creer. Verdades a las que asirnos. Parece triste pero nos falta incluso academia, o sentido común, para diferenciar términos, para repasar la historia, para debatir, para crear consignas y propuestas.

4.- Los guarimberos, que no faltan, llegan cuando va a oscurecer y los verdaderos estudiantes están en sus casas. Pero tampoco faltan los dispuestos a gritar: “No a la violencia” a sus mismos compañeros de protesta. En ellos, en nosotros, mis esperanzas por el movimiento estudiantíl.

La foto es del Muvimeiquer más en www.flickr.com/photos/muvimeiquer


Apuntes sobre el movimiento estudiantil

Una amiga me envía este mensaje de texto: “¿Muchachas y entonces?¿Qué les pasa? ¡Los estudiantes despertamos! La juventud despertó. Es hora de participar."


Querida amiga mía, varias cosas:


Te voy a contar algo que seguramente no sabes. Cuando asesinaron a los hermanos Faddoul y a Miguel Rivas, estuve en la tranca de la autopista a pocos metros de donde asesinaron al reportero gráfico Jorge Aguirre. Para entonces no tenía empleo y estuve hasta las tres de la mañana haciendo pancartas, porque ya sé cuál será mí puesto si llego a pertenecer a alguna célula política: la dirección de propaganda.

En aquella marcha, la que más me ha enorgullecido hasta ahora, los propios estudiantes acallaban las consignas politiqueras, desarticulamos a los políticos oportunistas trasnochados ávidos de aprovecharse de la fuerza estudiantil. Llegamos hasta la sede del Ministerio de Interior y Justicia y Jesse Chacón en pleno atendió a la delegación estudiantil que llevaba un papel de trabajo con propuestas serias: reestructuración policial, acciones concretas respecto a la seguridad personal y la experiencia de la academia a la orden para sentarse a dialogar y encontrar soluciones.

¿El saldo? Ninguna bomba lacrimógena, ningún perdigón, ningún herido y la inclusión de dos estudiantes universitarios en la Comisión para la Reestructuración Policial. No te imaginas mi sonrisa. Ojala me hubieras visto.

Ayer, desde mi oficina, pude ver la cobertura de las manifestaciones. No pude soportar el caradurismo de los estudiantes chavistas de nuestra escuela que declararon en VTV que ellos “repudiaban las manifestaciones violentas.” Me molestan los pajúos, pero más los metirosos, porque las manifestaciones las violentan los gorilas de la metropolitana y los radicales armados que nunca faltan (BR, por ejemplo) Los estudiantes, los de verdad verdad, no tenemos armas, no somos vándalos.

Observaba la concentración de los estudiantes y me sentí tan orgullosa, hervía de las ganas de irme para allá. Entonces vi a Miguel Ángel Rodríguez y Leopoldo López montados en un camión-tarima improvisada arengando a los estudiantes y me molestó el intento de manipulación. Ojala hayan sido desactivados esos pseudolíderes con ganas de robarse el show, que además en sus ansias de figurar no dejan surgir un liderazgo estudiantil que valga la pena y que tanta falta le hace a este movimiento acéfalo sin argumentos propios.

Me encantaría ir a una marcha para pedir la destitución de los magistrados del TSJ, por vendidos y rodilla en piso; o pedirle a Jesse Chacón en CONATEL que le revoque la concesión a VTV y abra una licitación pública para tener televisoras independientes y garantizar la verdadera democracia del espectro. Sería fabulosa una marcha hasta Venevisión para exigirles una programación de calidad o darle una serenata de protestas al Fiscal General a ver si despierta de su letargo. Me gustaría demostrarle a William Lara, frente a la sede del MINCI, que yo digo TIRANO cuando me de la gana. Me hubiera gustado tanto, también, ir a la concentración de ayer.

Pero te respondo un última cosa: hay estudiantes a tiempo completo que pueden ir a marchar sin menoscabo de su tiempo y responsabilidades únicas: estudiar. Otros estudiamos y trabajamos, algunos porque requieren experiencia, otros por necesidad y la gran mayoría por ambos, como en mi caso. Me cuentas que algunos han faltado a sus trabajos para ir a marchar. No dudo que sea una decisión difícil y arriesgada. Créeme, los admiro, porque mi viejo compra sus medicinas para la tensión con mis cestatickets.

Hoy, vuelvo a hervir de ganas de marchar, cuadré mi horario de trabajo y voy a hacerlo. Porque creo en el movimiento estudiantil, debo hacerlo, y en sus intenciones limpias. Porque conozco a estudiantes que protestan únicamente “para sacar a Chávez del gobierno” y a otros que van más allá, que buscan reformas en la administración de justicia o la independización de los poderes públicos, no se calan el “discurso ramplón” (MLM) y mandan a bajar de la tarima a los radicales oportunistas. Los conozco amiga y han estado despiertos desde siempre, sin esperar su “hora de participar” para hacerlo. No sé si serán mayoría, pero allá nos vamos a ver, tratando de hacer la diferencia.

Un abrazo ucevista,

Nina



sábado, 26 de mayo de 2007

El bendito post sobre RCTV

Este post me estaba esperando desde hace tiempo y no quería llegar aquí. Quería que todo estuviera dicho para que pasara desapercibido entre tanta sobreexposición mediática al tema. De hecho no quería escribirlo. Pero heme aquí, escribiendo a lo marditasea (Ya dixit) porque estoy un poco harta.

Una socióloga me decía hace poco que todos, queramos o no, estamos inmersos en relaciones de poder. Padres-hijos, mujeres-hombres, iglesias-fieles. “Desgraciadamente”, contesté. Ella me aseguró que funcionan para mantener el equilibrio. No quise creerle.

Ser reelegido por 7 millones 300 mil personas es una buena excusa (o razón) para actuar en nombre del pueblo y tomar una decisión. Mantener durante más de cincuenta años una concesión del espectro radioeléctrico venezolano para hacer televisión, también significa haber tenido un poder enorme. Es tan obvio, todo se resume en la lucha por el poder y en esa no me anoto.

Aquí nadie va a ceder en algo que ni siquiera les pertenece. Por eso están de más las expresiones jalabólicas del tipo: “Sr. Presidente, rectifique, no nos quite la concesión.” Están reforzando la idea de que en este país no se mueve una aguja sin que se entere el ojo izquierdo de Hugo y, por lo menos conmigo, se equivocan. Le otorgan poderes plenipotenciarios que ni la Ley Habilitante, le regalan el orgullo en bandeja de plata y aunque me imagino que Chávez tendrá cosas más importantes que hacer que regodearse en ese gusto, uno no sabe de las perversiones ajenas.

A pesar de eso, hoy Luisa Estela Morales terminó de demostrarme que la Justicia también colabora solícita en la consolidación del poder. Por decisión del TSJ, Conatel podrá disponer de los equipos de transmisión de RCTV en beneficio de la nueva televisora. El único punto débil que, a mi modo de ver, le quedaba al gobierno era que en Cabruta del Orinoco la señora que creció con la programación de Radio Caracas y soñaba con ser como Marina Baura, después de 53 años el canal 2 le serían unas odiosas rayas de colores. Llámate ahí a Luisita y asunto arreglado. Eso me molesta, me indigna, me arrecha profundamente. Porque una cosa es que tu legítimamente mandes a desalojar, por la razón que sea, la casa que tienes alquilada y otra que le quites “momentáneamente y sin menoscabo de la propiedad privada” las camas, la cocina, la nevera y las ollas al arrendatario. Además haciendo jurisprudencia. Es el mismo abuso de poder que han utilizado los medios de comunicación históricamente para crear modelos de pensamiento y formas de representación de las que no podremos deslastrarnos en mil años. Es la misma porquería y en esa no me anoto por el asco que le tengo, en igual medida, a las imposiciones y a las manipulaciones.

No lo hago precisamente porque creo que la libertad de expresión está en peligro, pero no porque RCTV deje de transmitir, sino porque nuestros espacios de expresión se han ido reduciendo dramáticamente a colocar un bombillo en el nick del Messenger “para demostrar que tenemos con qué” (habrase visto semejante estupidez) o a volverse radical y destruir lo que se te atraviese en el medio. Ese es el poder de la mediocridad, de repetir las opiniones ajenas, de no pensar por uno mismo porque da flojera. El más peligroso de todos, el gen inherente a esta raza sicológicamente dañada. El fin de la verdadera libertad de expresión, esa, la de pensar y decir.

Claro que no me gustaría que RCTV dejara de transmitir, no estoy de acuerdo. Pero así como se me salieron las lágrimas con el último programa de Radio Rochela, me dio igual la despedida de Miguel Ángel Rodríguez. Porque no me lo creo.

No es casualidad que desde ambas trincheras invoquen a Dios Todopoderoso. Todos quieren acumular la mayor suma de poder posible. Ahí reside su felicidad. En eso se resumen sus necesidades, sus luchas, sus energías, y yo, siento decepcionarlos a todos, pero esta vez no me anoto.

domingo, 20 de mayo de 2007

La bella Amanda

La bella Amanda cumplió años por esos días en que yo andaba peleada con el mundo porque iba a envejecer. A Amanda, la brillante, no le importan las edades humanas porque los ojitos le sonríen todos los días aunque esté dormida.
A Amanda, la que vuela, se le ocurrió venir al mundo un día de mediados de abril bajo el signo de Aries hecha una lucecita plateada. Por aquel tiempo no sabíamos que iba a ser Amanda La Grande, así que la llamamos de cualquier forma. Creo que no nos perdonó el error porque nadie podrá olvidar jamás su nombre musical que huele a flores. Tampoco su forma sencilla de explicar misterios y sus dibujos fantásticos que tienen forma de imaginación.
La más pequeña del clan, botoncito de oro, nariz de tulipán, comparte con sus hermanos y primos el inmenso poder de girar el mundo al derecho y al revés. Porque son la mejor expresión de nuestros mejores deseos. Son nosotros en potencial. La única forma de hacernos verdadero daño.
A los hijos y sobrinos uno les va atesorando los recuerdos para cuando vengan a buscar respuestas. Los de Amanda están diluidos en ese olor a bebita que no se nos despega de la nariz, en sus abrazos tiernos y sus salidas auténticas, memorables. En eso que es inmenso e inefable. Amanda, la loca, la loca perfecta, la loca nunca cambies, nunca te vayas, nunca te enamores de un imbécil o cuando lo hagas ven a contármelo, porque las tías tenemos más licencia de amigas que las madres. Amanda mia, sigue creciendo con olor a nuevo y que lo malo no te alcance, deja que me llegue a mi primero.

sábado, 12 de mayo de 2007

La pareja del centro

Temprano en la mañana van subiendo de Pajaritos a San Francisco a un costado de la iglesia. El lleva la bolsa de caramelos y ella va prendida de su brazo derecho como si tuvieran quince años, pero hace rato que pasaron los cincuenta. Ella lleva a cuestas las secuelas de una enfermedad que pudo haber sido polio o meningitis, porque los huesos se le van menguando a favor de la gravedad y la voz se le quiebra con los movimientos involuntarios de su boca. El lleva el cinturón ajustado en el último ojal y una barba canosa de varios días.

De San Francisco a Monjas la había visto vendiendo caramelitos de leche de esos que se quedan atascados en las muelas hasta que se derriten. Sus manos no dejaban de temblar y los caramelos retumbaban contra el plástico. Por torpeza, una tarde le di una moneda de quinientos y seguí de largo. Con su cuerpo en rebeldía se dio la vuelta y me llamó: “Mija, ¿no quiere los caramelitos?” Tomé uno y le sonreí. El sonido de los caramelos me persiguió más de una cuadra.

No la volví a ver, sino hasta dos semanas después. Yo iba apurada, subiendo por el costado de la iglesia. Ellos iban despacio y en silencio. El acariciaba la mano que se apoyaba en su brazo y ella, no sin esfuerzo, lo miraba. Quise desacelerar el paso pero me sentí intrusa de una ternura que no era mía y, por un momento, dudé que el amor tuviera fecha o circunstancia de caducidad.


lunes, 7 de mayo de 2007

Todas amamos a Miguel Ferrero

No es amor propiamente, se parece más al deseo, al fanatismo, al suspiro adolescente. Pero si hay quienes que se juran la vida a la semana de conocerse ¿por qué nosotras no podemos declararle a Miguel nuestro amor profundo y desbocado?

Llevamos meses conociéndonos y nunca nos ha faltado a una cita, al menos no por su culpa. El tipo es argentino para más colmo. Alto, con una espalda de muralla, dientes en perfecta alineación con el ecuador y una sonrisota más poderosa que la Ley Habilitante. Su historia es trágica, con antecedentes de amnesia, una herencia en disputa y una vida rodeada de engaños. Pero nos dedica media hora diaria y en exclusiva, sólo para nosotras. Con decirles que nos gusta más que Rafael Correa, que ya es bastante.

Lo conocimos a principio de año, como un presagio de cosas buenas. Luego de las vacaciones de diciembre ya teníamos televisores en la oficina y empezamos a enculebrarnos con la novela de las dos. Retrasábamos la hora del almuerzo y durante esa media hora no sabíamos nada de política, periodismo, socialismo, elecciones, referéndos, chavismo, oposición, blogs, partidos únicos o varios, ¡nada! Miguel se iba a reír: “¡Míralo, que bello!”

Incluso nos pusimos en huelga cuando los protagonistas no daban pie con bola y veíamos la tele de reojo. Pero fue inútil, pudo más nuestra fascinación por su bronceado delicioso semicubierto con guayaberas blancas, aunque definitivamente le queda mejor el azul. Le conocimos cada mirada, cada gesto, cada puchero, cada sonrisita escondida. Nos enamoramos pues.

No importa quién es el actor. Nosotras no amamos a Diego Ramos. Amamos a Miguel Ferrero, con pasión y locura. A partir de hoy lo vamos a extrañar, como se extrañan las pasiones nonatas. Aunque se llame distinto en otra novela, siempre será nuestro Miguel con apellido de chocolate.

FIN

jueves, 3 de mayo de 2007

Las iglesias a las tres de la tarde


A las tres de la tarde cuando el sol adormece y hace calor, hay gente en las iglesias. Algunos rezan fervorosamente en voz alta para despertar a los que duermen en los bancos contiguos, otros cantan con su pastor particular que les habla esperanzado sobre la venida del salvador y la vida eterna.

En la iglesia de Santa Teresa, donde lleva su cruz el Nazareno de San Pablo, hay un cuadro precioso del Cristo de la Misericordia, a su alrededor se congregan más de treinta fieles a cantar alabanzas o repetir palabras con la boca y el corazón. Al otro lado de la nave está la Virgen de la Rosa Mística, refulgente, escarchada, brillante, es una de las pocas que tienen el privilegio de una garita de hierro para encender velas. Allí me quedé.

Mientras la ciudad anda en otra cosa -quién sabe en qué anda Caracas a cualquier hora- la gente recoge un poquito de fe en algún templo, se aferra con las rodillas al reclinatorio y junta sus fuerzas en las palmas de las manos, que apretadas o viendo al cielo son la ofrenda, allí va todo “te lo dejo todo porque creo en ti”, así se lee la expresión apasionada de “por favor” o “gracias.”

Las iglesias a las tres de la tarde son iguales que a cualquier hora, pero mejores porque los curas están haciendo la siesta y cada quién es libre de acercarse a Dios como le plazca. Algunos se rinden ante el sopor del aire caliente y navegan por el sueño, otros leen la prensa para encontrar el fin del mundo, pero todos están solos. Incluyendo los grupos de oración y canto que se acompañan en la actividad, están solos en su encuentro con eso que vinieron a buscar, es un asunto de tu a tu con el altísimo. Quizá ni siquiera se están encontrando con Dios, quizá no están si no pasando el tiempo, quién sabe. Yo sólo sé que quería quedarme allí unos minutos más, porque el tiempo es más suave, los ruidos lejanos y las esperanzas se pueden tocar.

domingo, 29 de abril de 2007

Un pastichito para el domingo

Luego de un riguroso proceso de selección, casting y prueba de talento, fui invitada a participar en la preparación de un pasticho a varias manos: http://elpasticho.blogspot.com es el nombre de la criatura, por allí estaremos dejando perlas de ocio, de esas que tanto se esparcen por la red, y mucho de uno mismo por aquello de que cada texto es una amalgama de jirones de nuestra realidad o irrealidad, sueños o vidas pasadas y un enorme limbo donde se nos ocurren cosas que no sabemos de dónde vinieron.
Con ustedes, El Pasticho de gente maravillosa que he tenido la suerte de conocer y mi primer texto como chef. Buen provecho.

lunes, 23 de abril de 2007

Querida Maribel Anders:

Querida Maribel Anders:

Somos fieles lectoras de tu columna diaria sobre sexualidad en ese bodrio titulado El Nuevo País. Nos has enseñado que al cuerpo hay que darle lo que pida, el valor de la sinceridad en las parejas, que existen quienes prefieren a los animales y a los objetos (allá cada quién con su perversión) y estás a punto de convencernos que el tamaño no importa. La lectura de tu columna es parte de nuestra rutina diaria.
Creemos firmemente que eres lo mejor de la nómina de los Poleo. Sin embargo, nos inquieta profundamente tu verdadera identidad. Tememos que todo sea una trampa y que detrás de tu seudónimo y tus sabios consejos se esconda Patricia Poleo en rollete, con unas lycras fucsias y alguna mueca depravada. O peor: Rafael poleo en la misma facha.
Sospechamos que conoces el paradero de Carlos Ortega porque le has seguido la pista a sus travesuras sexuales con tus contactos en los bajos mundos y que estás al tanto de la red de videos caseros que armó con Lapi para impulsar la relegitimación de AD como partido político.
Te pedimos (rogamos) nos envíes una prueba de vida o nos concedas una cita para escribirte un perfil. Sabemos que es pedir demasiado, pero al menos podrías decirnos ¿Cómo sopla la brisa en los mayamis? ¿Cómo afectará nuestra vida sexual la nueva ley de la moneda? ¿Dónde está Carlos Ortega? ¿Hacia qué lado te haces el rollete?

Atentamente: Nosotras

viernes, 20 de abril de 2007

Guaquista, Guaquera, Guacóloga


Cuando mi hermana mayor se enamoró de Guaco tenía quince años. Dos años después llegué yo y ella me adoptó como a una muñequita de trapo, me bañaba, me vestía, me consentía, me llevaba a su universidad y me inyectaba música de los 80 como una medicina contra el llanto. Desde entonces la música ha sido uno de nuestros puentes predilectos para la brecha generacional. Con Guaco aprendimos a bailar, nos enamoramos y nos despechamos. No hay fiesta, guateque, quince años, matrimonio o viaje por carretera donde no suenen. Son un sentimiento nacional.
Cuando me enteré del concierto de Guaco en el Corp Grup la llamé enseguida. No pudo acompañarme pero me conseguí a la cómplice perfecta: Vane no se ha pelado medio amanecer gaitero con la Super Banda de Venezuela, se sabe todas las canciones al pelo y no le iba a dar pena gritar: “Luiis voltea pa`que te enamores.”
Las dos salas del Corp Grup se fueron llenando de gente variopinta, desde “adultos contemporáneos[1]” hasta muchachitas que a la salida del concierto le decían al papá “ya va papi, que ya van a salir los muchachos” para tomarse fotos con los vocalistas.
Comenzaron puntuales a las 8:00 pm, con un sonido perfecto y Pídeme en la voz de Ronald Borjas (¡Apriétame!). En la sala izquierda sólo nos levantamos cinco personas todos, a la vista, menores de 25 años. Miré a mi alrededor y temí por los que estaban sentados detrás de nosotras, si no se tomaban la molestia de disfrutar el concierto como debía ser, no los íbamos a dejar ver, porque no pensábamos sentarnos. Sonó Como es tan bella y aunque no lo crean la gente todavía no se levantaba de las butacas.
Gustavo Aguado aseguró que cantarían “todo lo que quisiéramos” porque sabían que los que estábamos allí éramos guaqueros, guaquistas y guacólogos. Entre chistes, un ambiente cálido y familiar y “una magia” como la describió Luis Fernando Borjas trascurrió el espectáculo que me dejó afónica y emocionada.
No puedo recordar la secuencia exacta de las canciones pero cantaron y bailé: Me muero de ganas, Todo quedó quedó, La Turbulencia, Cuatro Estaciones (con su respectiva coreografía arrancagritos), Luis Fernando súper romántico con Si mis paredes hablaran. También presentaron algunas canciones del nuevo disco Eqqus que también coreamos: Pa Ti, Eres más, Un segundo me bastó, Lloraré, y por supuesto Confusión. Luís cantó un pedacito a capella de Sin Rencor de Neguito Borjas (tío de los muchachos) para recordar los inicios gaiteros del grupo, y terminaron con Caraqueñas, riquísima con improvisaciones, descargas de batería y hasta toquecitos de regguetón. (Que por suerte no se parecieron Franco y Oscarcito de L`Scuadrón como decía la nota de prensa)
Cuatrocientas personas de pie, bailando un ritmo que no se parece a nada sino al estilo único de Guaco, el mismo que enamoró a mi hermana hace más de veinte años, y después de casi dos horas de gozadera cuatrocientas personas gritando: oootra.
“Regálame tu amor en primavera o la sombra de tus ojos o tu tierno corazón… Regálame tu amor, por un instante, un sentimiento así, no hay quién lo aguante.” Con esa canción para llorar volvió Luís al escenario y terminó uno de los mejores conciertos a los que he asistido, salimos de ahí como embobadas, reconquistadas por ese sonido, nos sentamos en la plaza de La Castellana a verlos salir cual fans enamoradas, convencidas de haber aprovechado cada bolívar invertido. Cuando vimos a Ronald le gritamos: “Roni cantas precioso mi amor” (me reservé el: “pero no me gusta como te peinas” porque me encanta que sea de los Leones del Caracas) y nos lanzó un beso. Luego, las cervecitas de rigor en El León para brindar por el efecto maravilloso de la buena música en el ánimo y en el cuerpo, convencida de que nuestros mejores recuerdos se reciclan, se reinventan y perduran porque dentro de poquito les tocará a mis sobrinas aprender a bailar y ya les estoy inyectando la dosis perfecta contra todo lo malo.

[1] No hay una definición para esa categorización pero los reconozco enseguida.

domingo, 15 de abril de 2007

Abril


Todos los años, por esta fecha, me da por recordar que me hubiera gustado ser pianista o bailarina y que el destino se me fue torciendo hacia lo que estaba previsto.

-Que lindo toca la flauta tu primo ¿No te gustaría aprender?
-No -dije como única respuesta.

Recuerdo a mi mamá arrastrándome de la mano por el callejón Machado rumbo al conservatorio y que la detuve con fuerza: "No quiero."
Supo que era irrevocable y anduvimos sobre nuestros pasos sin decir una palabra. Aún le reprocho a su memoria que su carácter infranqueable haya cedido a la convicción equivocada de la hija que no le superaba la altura de la cintura.
¿Acaso era equivocada esa determinación? Supongo que el talento, que no tengo, no hubiera tardado en superar mi timidez llevada al paroxismo en la etapa escolar. Ésa que supo esconderse, una vez superada la adolescencia, en los disfraces entallados de las apariencias y las miradas ensayadas de quién camina resuelta por la vida con un destino en las pupilas, pero sin mucha idea de hacia dónde va. Pero el talento nunca llegó.
Así sucede siempre, quizá por ser abril y las flores y las canciones y la primavera que no existe. Abril, que para mí es mes de guarda porque los otoños tampoco son verosímiles en el Caribe, es para hacer inventarios, tachar listas de quehaceres inconclusos, olvidar fechas históricas, cumpleaños de gente querida y dejarme conducir hasta fin de mes para llorar el mío como una sentencia irrevocable de que la vida se me va a acabar o que voy a despertar un día -de abril, desde luego- hundida hasta el cuello en una que no me pertenece.
Es domingo de abril y me siento unos minutos frente a la biblioteca a hurgar entre los libros pendientes, pero los ya leídos deciden por mí. Llevo tres domingos consecutivos volviendo a Dickens y a Gabo para andar por palabras conocidas, acompañarme con ellas, quizá huirle a la soledad que nunca es cierta ni suficiente. O quizá porque es abril y las flores y las canciones y la primavera que no existe. Porque es abril y las tardes se me antojan lentas y hay una deliciosa melancolía impregnando el aire de su olor, llenándolo todo como los recuerdos de los muertos que llegan en la madrugada y se sientan a verme dormir.