miércoles 24 de junio de 2009

Me casé con un comunista, de Philip Roth


Si hubiera un chiste sobre Philip Roth, sería éste:


- ¿Leíste el último libro de Roth?

- ¿Cuál, el que trata de un escritor norteamericano, judío, obsesionado con el sexo?

- No, el de un judío norteamericano que es escritor y está obsesionado con el sexo.


Es un pésimo chiste, suerte que no exista, porque acusar a Roth de reiterativo sería como pedirle a J.K. Rowling que cambiara de protagonista. Salvando las distancias y los públicos, la invención de un mundo al cual asistirán recurrentemente todos sus personajes, no es una licencia del escritor, es su derecho. No es una "zona de comodidad", es un proyecto.


La vida de Nathan Zuckerman (así como la de David Kepesh) es una zaga, que desconozco si fue o no planificada, pero no deja de sorprenderme. Después de trece años de escribir la trilogía de la edad madura de Zuckerman Encadenado (1985), Roth recurre a la adolescencia de Nathan para presentarnos al comunista Ira Ringold. Idealista, obcecado, héroe arquetípico de una revolución imposible: la del proletariado norteamericano en la época de Joe McCarthy, el senador Republicano por el estado de Wisconsin que convirtió en política de Estado esa tentación latente en los hombres que se activa en su relación con el poder: aniquilar el pensamiento disidente.


"Me casé con un comunista" es el título pretexto del libro que firma Eve Frame, la esposa de Ira, en el cual se le dibuja a éste como la personificación del antiamericanismo, el espía del Kremlin, el mounstro comeniños, además de mal marido. Pero "Me casé con un comunista" es, también, un retrato de las pasiones en los compromisos. Casarse (con una pareja, una ideología, un trabajo, una familia) es consagrarse al objeto filial por encima de otras tantas opciones.


En el viaje de la lectura, conocemos a Ira Ringold que malvive con sus propias contradicciones entre casarse con su ideología o tener la esposa, el hijo, la familia, el hogar ("El comunista quiere todo lo que más aprecia el burgués").

Vemos a Nathan, en un intento de relacionarse íntimamente con las ideas de su mentor político acercándose a la literatura a través de sus primeros guiones radiofónicos casi sacados de un manual de propaganda marxista.

También vemos a Murray Ringold, el hermano mayor de Ira, casado con la esperanza de transformar su realidad inmediata a través de la docencia y con la necesidad de proteger a su hermano de sí mismo.


"El ideólogo es más puro que el resto de nosotros porque es el ideólogo con todo el mundo." escribe Roth en la voz de Murray, gran relator de la historia de su hermano, sobre uno de los personajes que marcó a Ira en su prehistoria política. Aquí hay un click. Nathan Zuckerman, es decir, Philip Roth, si reducimos el alter-ego a un símbolo de =, escribe sobre la complejidad humana y la naturalidad, sin embargo, con que se nos dan las máscaras cotidianamente. Somos distintos en la universidad, en el trabajo, en nuestra casa, en la casa de los suegros, en Facebook, en nuestro blog. Ese desdoblamiento de personalidades de acuerdo a los contextos en los que estemos y a los estados anímicos que usemos ese día, no es un escándalo, ni el invento de una patología de moda, es un hecho desde que los humanos caminamos sobre la Tierra: somos así, “absolutamente todo es creíble en un hombre.”


En esa complejidad nos reconocemos. Por eso nos gusta este judío neoyorquino que escribe sobre lo que nos es común de manera extraordinaria y sin contemplaciones. Roth critica con firmeza a la sociedad norteamericana pero sin falsa amoralidad ni tampoco posturas de trincheras. Ésta no es una novela política. Se trata de la vida de unos personajes, sus decisiones y del peligro que entraña creer que se está en posesión de la razón.


Citas:


.- “La estúpida política lo impregnaba todo (…) Las ideologías que llenan la cabeza de la gente y socaban su observación de la vida”.

.- “el fanatismo había dado a su cuerpo el aspecto de un prisión en cuyo interior un hombre cumplía la severa sentencia en que consistía su vida. Era el aspecto de un ser que no tiene elección, cuya historia había sido trazada de antemano. (…) No sólo su físico era un filamento de acero, envidiablemente estrecho; también su ideología era parecida a una herramienta, contorneada como la silueta del fuselaje de la garza vista de lado.”

.- “Una cosa es que seas fiel al partido y otra que seas quien eres y no puedas reprimirte. No podía suprimir ninguna de sus facetas. Ira lo vivía todo personalmente, a fondo, incluidas sus contradicciones.”

.- “Mira, todo lo que los comunistas dicen del capitalismo es cierto, como lo es todo lo que los capitalistas dicen del comunismo. La diferencia estriba en que nuestro sistema funciona porque se basa en la verdad del egoísmo humano, mientras el suyo se basa en un cuento de hadas sobre la hermandad de la gente.”

.- “Resulta difícil creer que un hombre que daba tanta importancia a su libertad pudiera permitir ese control dogmático de su pensamiento.”


Esta reseña es parte del Club de Lectura para Bloggers que hemos armado un grupo de ocupados dueños de blogs y generadores de contenido para cualquier red social o canal de comunicación web, (muy, muy formal) interesados en cumplir esa vieja promesa de año nuevo: “leer más” y publicarlo para alimentar nuestro ego (digo yo) y el contador de visitas que está por allá abajo. En el muro del grupo se publica el libro que vamos a leer cada uno y la semana escogida se publica el link de la reseña. Si hay que ponerse de acuerdo para leer el mismo libro emplearemos los mecanismos de la democracia digital (muy, muy confuso) ya veremos.



lunes 1 de junio de 2009

AH1NLove


¡Ay de mí todo!


Todo en mí, entorpecido y alegre

Mientras te beso a borbotones.


Todo en mí es ahora y completo:

en mí tu delgadez de hierba, tu mordida exacta,

tu boca como una bisagra, como mariposa.


En mi saliva tu saliva toda. Tú en lava,

tu en abeja, íntegra, suficiente.


¡Con esta fuerza de tormenta

mi aliento se entrega a ti, para ti

como una espiga de fuego

en su primigenio baile de reptil!


¡Ay de mí si este día acaba!

¡Ay de mí si el embrujo mengua, si la noche vence,

si se duermen las ternuras en la sombra!


¡Ay de mí si en este abrazo extenso

nos asecha un bostezo o la cordura!


Rafael Velásquez


contágiate,
como nosotros


jueves 30 de abril de 2009

Hippies ( y IX)

"Para el otoño de 1967 se calculaba en dos millones el número de adheridos al pensamiento de la negación: “no a la sociedad, no a la automación, no al falso intelectualismo y a las universidades que parecen fábricas, no al american way of life.”* Sin embargo, algo había cambiado. “El tiempo de los God`s finding drugs ha evolucionado. Ha llegado el de los traficantes (…) En las ciudades se acentúa una decadencia brutal que borra hasta el encanto del pasado. Algunos se visten durante el día como hippies y, al caer la noche, vuelven a sus cómodas habitaciones en uno de los buildings nuevos del Golden Gateway Center. Otros vienen sólo para el fin de semana en busca de aventuras y de chicas hippies.” (Lancelot, 1969, p.162)

En forma paralela, Ashbury sufre la invasión comercial “el mundo de la publicidad y los negocios va a apoderarse de esta especie de paraíso. Atraídas por la oportunidad, firmas importantes se han puesto a fabricar sombreros hippies, camisas indias, túnicas hindúes, vasijas mayas y telas psicodélicas. ¡Cualquier cosa! En los music-halls, los teatros y los cinematógrafos no se ven más que revistas y documentales explotando el mito del L.S.D, el Flower Power, los Hippies-children y el amor psicodélico. Al deformar y corromper una aventura que fue una de las más prometedoras de la juventud de postguerra, la sociedad ha tomado su desquite.” (Lancelot. 1969. p.164)"



* Randall, M. (1968) Los hippies, expresión de una crisis. México. Ediciones siglo XXI. p.10

jueves 23 de abril de 2009

Hippies (VIII)

"En el caso de los hippies, los principios contraculturales son la base misma del fenómeno: rechazo al encorsetamiento burgués, libertad absoluta, búsqueda de nuevas sensaciones. Curiosamente, los hippies fluctúan entre la defensa de las libertades individuales y la convivencia comunal."

Nina (2009) Trabajo en elaboración. p.8

martes 21 de abril de 2009

Hippies (VII)

"Probablemente, ninguna de las 28.000 almas congregadas ese 6 de octubre de 1966 en los campos de golf del Golden Gate Park en la ciudad de San Francisco imaginaba que al movimiento hippie, esa ola dulce a la que se habían subido, le restaba a penas un año de buena salud.
Ese primer Human Be In, la reunión más grande de jóvenes floridos en Estados Unidos hasta entonces, puso a los hippies en el mapa de la opinión pública y desentrañó las claves de una pregunta que se venía haciendo la clase media norteamericana: ¿dónde están nuestros hijos?"

Nina (2009) Trabajo en elaboración. p.1

domingo 19 de abril de 2009

Hippies (VI)

Anécdota en el despacho de un administrador de un digger. "Entra un grandote de unos treinta años, sonrie, deposita un sobre marrón y se va silbando una tonada del Grateful Dead. El sobre contiene dos mil ciento cincuenta dólares. Este hippy es un joven pintor que está comenzando a cotizarse. Vuelve de Oakland, una ciudad vecina donde tiene amigos coleccionistas. Ha vendido, como todos los meses, unas diez telas y todo el dinero ganado es su contribución a la comunidad hip en la que vive.Ya te dije que están todos locos. Es quizás en esta etapa felíz y fecunda que la hippie way of life vive su época de oro coronada con el increíble Human Be In del 14 de enero de 1967, que atrae entre 30.000 y 50.000 personas en los campos de polo del Golden Gate Park."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 105

sábado 18 de abril de 2009

Hippies (V)

"Era necesario, a fin de aplicar los principios generales del movimiento, ayudar, alimentar y vestir a todos aquellos que llegaban con un ritmo de, a veces, trescientos por día. Fue entonces cuando uno de ellos, Emmet Grogan, concibió la idea de los diggers. Se trataba de una especie de consorcio de ayuda mutua hippie. Grogan había pensado sobre todo en los diggers ingleses del siglo XVII, un pequeño grupo de paisanos místicos y socialistas de corazón, que habían imaginado para vivir más felices un sistema de granjas comunitarias. Cuando un periodista hace alusión al comunismo, Emmet Grogan protesta: "Esto no es comunismo. No tiene nada que ver. Los dirigentes comunistas se incautan de la libertad a cambio de sus bondades. Nosotros, no."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 104

viernes 17 de abril de 2009

Hippies (IV)

La Ciudad "Los indios huyeron, pero dejaron sobre estas colinas millares de vibraciones que han hecho de San Francisco el lugar predilecto de los poetas y de las revoluciones espirituales (...) En estas calles que se tuercen caprichosamente, entre esta población amable, en esta Montmartre permanente, habrá de nacer, vivir y morir el primer movimiento hippie."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 58

miércoles 15 de abril de 2009

Hippies (III)

"Insensiblemente, los hippies se han liberado de ciertas influencias. La de la NewLeft universitaria (Nueva izquierda norteamericana) que, al comienzo de 1966 había esperado anexarlos a su movimiento reivindicador. Estos compañeros socialista, promarxistas en muchas oportunidades, pierden el tiempo."

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 102

lunes 13 de abril de 2009

Hippies (II)

"¿Han olvidado realmente que pertenecen a la élite de uno de los dos paises más grandes del mundo? ¿O quizás es, justamente por eso, que son diferentes? ¿Cuántos entre ellos, serán devorados por la Máquina? ¿Y que harán con su mística, sus floridos collares, cuando se integren en las filas y se conviertan en esquemas, en profesores, en personas responsables? ¿Recordarán cuánto han deseado con tanto ardor?"

Lancelot, M. (1969) Los Hippies. Quiero ver a Dios de frente. Emecé Editores. Buenos Aires. p 61